Chile no siempre aceptó que “los derechos nacen de la victoria” Una investigación de un grupo de historiadores chilenos sobre el Tratado de 1904 muestra que a diferencia de lo que la historiografía señala, la frase del diplomático Abraham König expresó parcialmente el sentimiento de la opinión chilena.
“Chile ha ocupado el litoral y se ha apoderado de él con el mismo título con que Alemania anexó al imperio la Alsacia y la Lorena… Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones...”, es parte de la polémica carta del diplomático chileno Abraham König a inicios del siglo XX, ultimátum para la firma del Tratado de 1904, que selló la mediterraneidad de Bolivia.
Desde entonces la expresión, que antepone los derechos de los vencedores sobre los vencidos, ha sido utilizada por la historiografía, en particular boliviana, para moldear la opinión pública sobre la actitud del país trasandino ante el tema. Una investigación de historiadores chilenos hoy matiza esta interpretación.
Se trata del proyecto “Guerra con Paz. Paz sin amistad. Chile y Bolivia en el centenario del Tratado de 1904“, que comenzó hace algunos años con el objetivo de “profundizar y esclarecer las relaciones entre los estados latinoamericanos en el contexto de la integración regional, así como converger hacia una escritura \'de encuentro\' a partir de una nueva lectura de los procesos y estructuras de Chile en un momento histórico cúlmine en la vida de los dos países, esto es cuando Chile y Bolivia replantean sus límites territoriales“.
En el trabajo, coordinado por la historiadora Loreto Correa, se menciona que la carta de König, tantas veces citada, y tan mal recibida por la historiografía boliviana, ejemplifica la matriz de fondo para la generación de un sentimiento de animadversión del lado boliviano y que se mantiene a lo largo de casi toda la literatura histórica de Bolivia. Contra lo dicho por la historiografía, esta investigación ha demostrado que los medios de comunicación chilenos, a través de los editoriales más que de la cobertura informática (El Ferrocarril, El Mercurio de Santiago, el Mercurio de Valparaíso, La Patria), estaban de acuerdo hacia 1900 con que la etapa de las ´concesiones´ a Bolivia se había terminado. ´Existe por lo tanto un imaginario concreto que se plasma mucho más allá de la figura de König...“
Además de este hallazgo, el proyecto observó “elementos que la historiografía chilena y boliviana mantenía desconectados entre sí“. El más importante de ellos “se verifica a partir de la confluencia de intereses entre la toma de decisiones de Chile y Brasil en torno a los territorios bolivianos. Al respecto, artículos de la investigación han dado cuenta que el escenario internacional regional a principios del siglo XX se había llegado a conectar de manera estrecha e interdependiente“.
Por otra parte, se ha concluido que existe una diversidad de posturas chilenas y también bolivianas en relación con la importancia del litoral del Pacífico en disputa. “En ese sentido, tanto en Chile como en Bolivia se reconocen intereses de la clase política de la época, que se entrecruzan mucho más allá de lo previsto. En Chile, una parte de la clase política desea mantener los logros de la victoria de la Guerra del Pacífico para beneficiar la industria minera, entendiendo tempranamente los beneficios de la incorporación territorial... Con todo, Chile actúa pragmáticamente respecto de los beneficios de la incorporación territorial, y se arriesga decididamente a ello apoyado por su aliado estratégico, el Brasil, sólo cuando despeja la amenaza del factor Argentina en el contexto regional. Los resultados del Acuerdo con Bolivia, le permitirán ir consolidando un statu quo regional, pero también hacerse cargo —frente a los demás vecinos— de la responsabilidad histórica —algo impopular— de despojar a Bolivia del acceso marítimo“.
“En el caso de Bolivia, la clase dirigente se debate entre la modernización y el mantenimiento de la soberanía. El Tratado de Paz, Amistad y Límites, suscrito en 1904 y ratificado por ambos gobiernos, es la prueba más fehaciente de una lucha no sólo político territorial, sino que evidencia el cuestionamiento práctico de un modelo de desarrollo que para inicios del siglo XX, tiene más cercanía con los intereses mercantiles que con los de la integridad territorial. Para Bolivia, muy contrariamente a sus intereses soberanos, el acuerdo con Chile, la someterá a una realidad que le pesará hasta nuestros días...“.
La investigación ratifica que “ninguno de los dos Estados actuó de manera inocente ante la firma del Tratado. Ambos creyeron jugar su mejor carta para mejorar su estrategia de desarrollo económico en el mercado de las materias primas y posicionamiento regional...“.
“En suma, a partir de la firma del Tratado de 1904, Bolivia advierte tanto el valor de los territorios perdidos, como del hecho que las zonas litigiosas eran esenciales para su desarrollo.
La conformación del Estado boliviano, y de un modelo de desarrollo durante los casi 20 años que transcurren entre el Pacto de Tregua y la ratificación de 1904, no fueron, al parecer, el tiempo suficiente para hacer reaccionar a la clase política dirigente del país sobre la valía de estos territorios. La política chilena, en ese plano, hay que decirlo, es exactamente la opuesta“.
Tinta entre cañones y escopetas
Algunos pasajes que rescata la investigación sobre la participación de los medios impresos en los momentos de definición del Tratado.
Expansión • El Mercurio de Valparaíso defendía la postura expansionista del Estado chileno y llama a no olvidar el sacrificio chileno con relación a la guerra.
No a la expansión • Lo propio, pero exactamente de manera contraria, se ve en la realidad boliviana, que se siente víctima de la acción chilena. En ello hacen hincapié diarios como El Comercio o La Prensa de La Paz.
Desarrollo • Los ensayos y editoriales bolivianos y chilenos se enfocan a observar los beneficios de las condiciones del Tratado y, en ese contexto, enfatizan la importancia de establecer líneas férreas o apuntan a la condición de que Bolivia, con o sin mar, siempre se ve amenazada por la situación mediterránea porque no es el mar el que le da acceso a las costas, sino los ferrocarriles.
Enfrentados • La prensa de los dos países se enfrenta en torno a la interpretación del Uti Posseditis Iuris, pero no llega a consenso por las distintas visiones.
Diversidad • Al reconstruir las principales características de las posturas y debates acaecidos en Chile durante 1904 observamos la diversidad de interpretaciones realizadas en torno a las consecuencias políticas del Tratado.
No toda Bolivia • Se ha descubierto que la toma de conciencia respecto a la pérdida definitiva del acceso al litoral perteneció, inicialmente no a toda Bolivia, sino a la clase política chuquisaqueña. En ese contexto, la historiografía chilena pasada y presente no ponderó los efectos de la guerra federal boliviana o vinculado el desplazamiento de la élite de Sucre por la de La Paz.