Calama fue el bastión de la defensa del territorio boliviano Los antecedentes del conflicto son problemas limítrofes y de explotación del salitre. Al iniciarse el ataque chileno en 1879 en Antofagasta, Bolivia contaba con pocos soldados y armas.
EL HOMENAJE A ABAROA • En la fotografía se observa a una tropa del ejército chileno en formación para rendir homenaje al Héroe del Topáter, Eduardo Abaroa. Sucedió el 2007.
En el siglo XIX, los bolivianos vivían del comercio y la agricultura. Se dedicaban también a la pesca y a la minería. En ese contexto, en 1878 el Congreso boliviano aprobó una ley impositiva, que determinaba un impuesto de 10 centavos por cada quintal de salitre que se exportaba desde el departamento del Litoral.
Según algunos historiadores chilenos, esta determinación habría sido influida por la presión del ex presidente peruano Mariano Ignacio Prado, que quería incidir directamente en el precio internacional del salitre.
Como fuere, esta ley vulneraba el Tratado de Comercio con Chile de 1874 y tocaba los intereses de la Compañía Chilena de Salitre, dueña de grandes yacimientos en Atacama. Por tal motivo, Chile hizo conocer su molestia por la vía diplomática, pero el reclamo fue descartado por el gobierno boliviano; por lo que Chile rompió relaciones el 12 de febrero de 1879 y dos días después, el 14, ocupó la población costera de Antofagasta.
Cuando se produjo la invasión chilena, la resistencia boliviana era mínima debido a que se con-taba apenas con 60 gendarmes y menos de 500 ciudadanos con-tra una fuerza chilena armada compuesta por casi 13 mil efec-tivos y unos tres mil súbditos.
El cónsul boliviano en Tacna (Perú), Manuel Granier, fue quien envió a La Paz la noticia del ata-que por medio de su estafeta que recorrió 380 kilómetros hasta lle-gar el 25 de febrero. Se lo comu-nicó al presidente Hilarión Daza. Éste convocó de inmediato a una reunión de gabinete tras la cual se informó del peligro.
Sin embargo, algunos histo-riadores cuentan que Daza reci-bió la noticia el domingo 23 de Carnaval y decidió ignorar el re-porte hasta después del festejo.
Ante la invasión chilena, Bo-livia solicitó ayuda al Perú, basada en un tratado secreto de 1873. En tanto, las fuerzas chilenas armadas lograron ocupar los puertos de Mejillones, Cobija, Tocopilla y la población de Caracoles; mientras que los bolivianos se replegaron a Calama.
En esta población, un grupo de civiles enfrentó al contingente chileno. El grupo boliviano liderado por el abogado forense y profesor Ladislao Cabrera los es-peraba. Entre los componentes civiles de este grupo se encontraba el comerciante Eduardo Abaroa, encargado de resguardar el puente Topáter.
El 23 de marzo, el destaca-mento chileno ingresó a Calama y fue recibido, no con algarabía como pasó en Antofagasta, sino con descargas de fusilería de los civiles bolivianos parapetados en la orilla opuesta al río Loa.
Los chilenos vieron rechaza-do su avance a esta población tres veces. El grupo de Abaroa consiguió hacer retroceder al enemigo más allá del puente To-páter. Sin embargo, la fuerza chilena utilizó toda su artillería ante la débil defensa boliviana.
Anoticiado de lo sucedido, Ladislao Cabrera ordenó la retirada de sus hombres en dirección a las poblaciones de Chiuchiu, Canchas Blancas y Potosí. Todos, menos uno.
Eduardo Abaroa se quedó en una zanja y cuando el jefe de los atacantes le intimó a rendirse, el defensor boliviano le dijo: “¿Rendirme yo?, ¡que se rinda su abuela, carajo!”. Según el historiador chileno Vicuña Mackena, Abaroa no quiso desamparar aquel puesto confiado a su honor y pe-leó como un león acuadrillado. Al respecto, el subteniente chileno Carlos Souper narró en una carta que se publicó en un diario de Valparaíso la valentía de Abaroa. En abril, Daza movilizó a más de seis mil hombres a Tacna, pero los soldados permanecieron inactivos hasta octubre, fecha en la cual se ordenó la retirada de Camarones hacia Arica.
El 26 de mayo se produjo la Batalla del Alto de la Alianza, en la que destacaron los batallones Colorados de Bolivia y Aroma. Es en esta batalla que terminó la in-cursión boliviana en la guerra.
El diario El Comercio hizo llamados a la defensa de la patria e informó sobre la invasión. “¡Viva Bolivia!, ¡viva Perú!, ¡abajo Chile!, mueran los cobardes araucanos, porque su puñal ha rasgado nuestra hermosa tricolor, porque salvajes han consumado el crimen más infame en el suelo bendito de la patria´. Así publicaba el periódico su rechazo a la invasión chilena en la parte central de su página principal el día viernes 28 de febrero del año 1879.
Algunos titulares fueron: “El 14 de febrero, tropas chilenas tomaron por asalto el Puerto de Antofagasta´, y “Mejillones y Caracoles en poder del invasor´.
DE LA ÉPOCA
Información • El diario El Comercio dio a conocer el movimiento del contingente chileno y la postura de bolivianos y peruanos “en defensa de la patria y la libertad”. “No han faltado premeditación ni alevosía, no ha faltado ningún elemento del nefando crimen, al apoderarse de nuestro territorio, cuya explotación engrandeció a Chile, para ultrajar la hermosa bandera de Bolivia...”.
Proclama • Adolfo Ballivián también publicó un soneto que escribió cuando se firmó el pacto defensivo con Perú en 1873. Entre las partes más importantes están: “Con penetrante, en el chileno, viste la oculta garra del pirata; viste el puñal de la nación ingrata, que un día hiera de tu patria el seno... Mañana al ver tu póstu-ma victoria, salvó su patria de conquista aleve...”.
Casos históricos
Los límites entre Chile y Bolivia antes de la independencia.
Gobernaciones
Entre 1534 y 1552, los reyes de España otorgan territorios y el permiso a españoles para que dirijan conquistas en diferentes lugares de América del Sur. Así, se descubren y conquistan Perú y Chile entre una serie de disputas, demarcaciones y abandonos de territorios por parte de Fran-cisco Pizarro, entre otros.
Leyes de Indias
Después de la creación de obispados y audiencias en Perú y Chile (1552-1609), se hace la recopilación de las leyes de Indias (1609-1680), donde el derecho indiano determinaba el valor y efecto legal de las disposiciones. El derecho indiano legislaba caso por caso.
Virreinato de La Plata
Entre 1680 y 1776, el reino de España ordena a las audiencias informar sobre su jurisdicción. El presidente de la Audiencia de Chile, José Manso de Velasco, informa sobre la creación de 10 villas. En 1763 se crea la provincia Tarapacá y se dispone el río Loa como límite de la Audiencia de Lima con Atacama de la de Charcas.
Uti Possidetis Juris
En 1777 se confirma la creación del Virreinato de La Plata. Entre 1780 y 1781 se levantan los indígenas al mando de Túpac Amaru y Túpac Katari, respectivamente. Luego de estos hechos, ocurre la reorganización en el Río de La Plata, descentralizando el poder a las gobernaciones hacia las “intendencias”.