Chile busca gas al mejor precio y con el menor costo político El ex superintendente de Hidrocarburos Carlos Miranda y el ex secretario de la Comisión de Energía de Chile Sebastián Bernstein coinciden en que el país trasandino está urgido de gas, pero que tiene otras opciones más allá de la boliviana.
MEJILLONES • Este es el puerto de Patillos, en Chile, por donde se planeaba sacar el gas boliviano mediante el proyecto LNG hacia los mercados de Estados Unidos y México.
El 25 por ciento de la matriz energética de Chile opera con gas natural, por ello necesita abastecerse con ese energético y lo comprará a quien se lo ofrezca en mejores condiciones y a un mejor precio, coinciden el ex superintendente de Hidrocarburos de Bolivia, Carlos Miranda, y el ex secretario de la Comisión Nacional de Energía (CNE) de Chile, Sebastián Bernstein.
“Chile necesita el energético, pero no necesariamente gas boliviano —advierte Miranda—, por lo que lo comprará a cualquiera que le presente las mejores condiciones comerciales y el menor precio político posible”.
“Nosotros necesitamos gas, toda oferta será bienvenida y bien pagada en Chile, siempre y cuando reemplace al petróleo”, dice, por su parte, Bernstein, en coincidencia con Miranda.
El suministro de gas natural de Chile depende totalmente de Argentina, que desde abril del 2004 se ha visto afectado por sucesivas restricciones que han derivado en la llamada “crisis del gas” vigente hasta hoy.
A partir de ese año, la producción argentina de gas empezó a caer, a contramano de su demanda interna que año tras año crece en forma acelerada. En consecuencia, tiene problemas para abastecer su mercado interno, lo que deriva en que los cortes a la exportación a Chile sean cada vez mayores.
Según Bernstein, es a raíz de este problema que Chile sustituye el gas por el petróleo y el carbón y hace cada vez mayores inversiones para sustituir el gas natural.
En ello coincide Miranda, quien sabe que Chile invierte en dos plantas de Gas Natural Licuificado (LNG, por sus siglas en inglés), que estarán listas entre 2009 y 2010, con las que aliviará su demanda energética.
Este país tiene dos áreas importantes de consumo energético: en el norte, donde está la gran zona minera, y en el centro, alrededor de Santiago, con gran consumo industrial, residencial y vehicular, afirma Miranda.
Una de las plantas de LNG estará instalada en la zona de Quinteros, para abastecer a Santiago, y la otra en Tocopilla, para proveer de gas al norte chileno, donde están las minas de cobre.
Sin embargo, según Bernstein, no es lo mismo comprar LNG que gas natural, pues procesar el primero tiene un costo adicional y esto lo encarece. “Por otro lado, si por ejemplo Bolivia ofreciera gas natural más barato que el LNG, es posible que exista interés en reemplazar a éste por ese gas natural”, dice el analista chileno.
Miranda coincide en que el precio es un factor importante, pero también es consciente de que “no hay energía más cara que la que no se tiene”. Calcula que en caso de darse el negocio, el precio del LNG le costaría a Chile ocho dólares por cada Millón de BTU (Unidad Térmica Británica), casi el doble del precio de exportación del gas boliviano, es decir entre cuatro y cinco dólares por cada Millón de BTU.
“La posibilidad de traer gas como tal para reemplazar el LNG depende de la competencia de precios en el corto plazo... Diría que hay bastante interés por comprar gas natural, porque ese gas puede sustituir al petróleo. Es, sin embargo, un interés a corto plazo, que durará entre dos a tres años, ya que una vez instaladas las plantas de LNG, la situación no será la misma”, explica el ex secretario de la Comisión Nacional de Energía.
Sin embargo, si de gas natural se trata, Bolivia no es la única opción de abastecimiento que tiene Chile, pues Perú tiene lo suyo en el campo Camisea, aunque hay un precio político de por medio, afirma el ex Superintendente.
A decir de Miranda, no sería la primera vez que Perú oferta venderle gas natural a Chile, los antecedentes inmediatos nos llevan por lo menos al llamado proyecto de Anillo Energético. “Ese proyecto, que en su primera fase contemplaba llevar gas de Camisea al puerto chileno de Tocopilla, intentaba solucionar el abastecimiento al norte de ese país. Sin embargo, cuando el plan energético estaba a punto de ser formalizado, Perú decidió sacar su propuesta de mar por gas, al exigir una nueva demarcación de fronteras marítimas”.
El planteamiento peruano congeló el proyecto energético y hasta hoy no se habla más de la venta de gas natural peruano a Chile. Por su lado Perú, empero, sigue con su propio plan de hacer un “gasoducto interno que conecte Lima e Ilo, que está a 80 kilómetros de Tocopilla, lo que dejará el energético peruano en las puertas de Chile”, concluye la ex autoridad boliviana.
“Necesitamos gas y toda oferta será bienvenida en Chile y bien pagada, siempre y cuando reemplace al petróleo”. S. Bernstein
“Bolivia no es la única opción de abastecimiento para Chile, también está Perú, aunque hay de por medio un precio político”, C. Miranda
LOS ANTECEDENTES
La “guerra del gas” • Empresas petroleras en Bolivia plantearon el proyecto Pacific LNG para llevar gas a EEUU. Podía hacérselo a través de un puerto chileno, el plan fracasó y sobrevino la crisis de octubre del 2003 que evitó el negocio.
Referéndum • A la salida de Sánchez de Lozada, el ex presidente Carlos Mesa llamó a un referéndum, donde se consultó sobre la implementación de la política “gas por mar”, que obtuvo el 55% de aceptación.
Restricción • En el gobierno de Carlos Mesa también se prohíbe la exportación de gas a Chile que sufría una crisis energética, con la famosa frase “ni una molécula de gas”.
Chile y Argentina • En 1995, los gobiernos de Argentina y Chile suscribieron un protocolo de suministro de gas. Argentina se convirtió, entonces, en el único proveedor de este energético al país trasandino.
La crisis energética • Desde el 2004, la producción argentina de gas comenzó a disminuir mientras que su demanda interna crecía. Los cortes de exportación de gas a Chile fueron una constante y aún persisten.
Bolivia y Argentina • Ante la crisis energética argentina, en abril del 2004, el Gobierno decide exportar gas boliviano a ese país, bajo la condición de que Argentina no revenda el hidrocarburo a Chile.
Gas por mar • Pese a todo lo anterior, Chile hasta ahora no ha hecho un pedido oficial de compra de gas boliviano y tampoco una propuesta sobre el tema del mar.
Agenda • Los gobiernos actuales de Chile y Bolivia tienen una agenda de 13 puntos que la han denominado “sin exclusiones”. El actual gobierno no descarta la venta de gas.