FERNANDO ROJAS SAMANEZ, embajador del Perú en Bolivia, responde —por escrito— al siguiente cuestionario.
Se ha dicho en el ámbito diplomático boliviano que el Tratado de 1929, firmado entre Perú y Chile, es un ´candado´ para una posible salida de Bolivia al mar por el norte de Arica. ¿Hasta qué grado es cierto?
Es una visión simplista e incorrecta del Tratado de 1929. Dicho tratado es un instrumento estrictamente bilateral entre Perú y Chile, que fija los límites entre ambos países e impone determinadas obligaciones que derivan de un modo natural de los derechos específicos que el Perú tiene en Arica, y resultan de la estrecha y continua interdependencia socioeconómica que ha existido entre Tacna y Arica.
El artículo primero del Protocolo Complementario al Tratado de 1929 señala que “los Gobiernos de Perú y Chile no podrán, sin previo acuerdo entre ellos, ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los territorios que, en conformidad al Tratado de esta misma fecha, quedan bajo sus respectivas soberanías, ni podrán, sin ese requisito, construir, a través de ellos, nuevas líneas férreas internacionales“.
Dentro de este marco jurídico, tanto el presidente de la República del Perú, Alan García Pérez, como el ministro de Relaciones Exteriores, José Antonio García Belaúnde, han señalado en reiteradas oportunidades que el Perú no será un obstáculo para que Bolivia alcance una solución al problema de su mediterraneidad, en caso que Chile procediera a hacer la consulta con el Perú.
¿Qué actitud asumiría Perú en caso de que Bolivia y Chile encaminen un acuerdo que cite como posible salida de Bolivia al Pacífico la entrega de un corredor por este territorio, al norte de Arica?
La actitud del Perú frente a una posible salida de Bolivia al Pacífico, a través de un corredor por territorio chileno al norte de Arica, será siempre solidaria, con arreglo al Derecho Internacional y al Protocolo Complementario al Tratado de Lima de 1929. Éste es un tema bilateral que concierne a Bolivia y Chile.
Evidentemente, el Perú aguarda que en esta hipótesis se respeten sus derechos consagrados en el Tratado de 1929 como son: el malecón de atraque, el edificio destinado a la agencia aduanera peruana, la estación terminal para el ferrocarril a Tacna, los establecimientos y zonas con libre tránsito propias del más amplio puerto libre y amplias servidumbres a perpetuidad en los canales de Maure y Uchusuma, que emanan del hecho concreto que Arica constituyó en el pasado territorio peruano.
Cabe mencionar que según estadísticas oficiales del año pasado, más de 10 mil personas cruzaron diariamente la frontera binacional, en tanto que el movimiento de carga que tiene el puerto de Arica llega a la propia ciudad capital de Lima.
El Perú, a lo largo de los años, ha dado múltiples muestras concretas de solidaridad y respaldo a la solución del problema de la mediterraneidad de Bolivia, tal como lo pueden atestiguar los acuerdos de Ilo y las zonas francas y de turismo otorgadas a Bolivia desde 1992, la culminación de la carretera Ilo-Desaguadero, así como el permanente, libre e irrestricto tránsito otorgado históricamente por el Perú a Bolivia. Por otro lado, las normas de la CAN contienen una serie de medidas y acciones orientadas también a apoyar a Bolivia por su condición mediterránea.
¿En qué quedó la propuesta de soberanía tripartita de esas tierras, de noviembre de 1976?
La propuesta peruana de una soberanía tripartita de noviembre de 1976 recogió la profunda y tradicional vocación integracionista del Perú. Atendía, sobre todo, a la necesidad de velar por los derechos y servidumbres ya mencionados. Por otro lado, recogía claramente el espíritu de comprensión que el Gobierno peruano ha tenido siempre y tendrá respecto a las aspiraciones marítimas bolivianas. Lamentablemente, dicha propuesta, inspirada en el deseo de generar desarrollo común para Bolivia, Chile y Perú, no fue aceptada por el Gobierno chileno.
¿Cuánto incide el conflicto marítimo de Bolivia y Chile en la integración regional?
Nuestros países han desarrollado a lo largo de las últimas décadas un constante y rico proceso de integración, que se ha podido cristalizar en instituciones como la CAN y el Grupo de Río, y en procesos regionales como Unasur, pero sobre todo en el plano de la integración bilateral.
En ocasión de la visita a Bolivia del Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, ambos países pusimos en vigor el “Tratado General de Integración (TGI)“, que es el instrumento de integración vigente más ambicioso entre dos países de América del Sur. Dicho instrumento suprime las limitaciones al tránsito de personas, mercaderías o servicios entre ambas naciones y establece la permanente coordinación de políticas para profundizar la integración binacional y favorecer el desarrollo sostenible e integral de ambos países, con especial énfasis en los aspectos económico, social, político, cultural y ambiental. Esta coordinación busca incrementar los flujos comerciales, turísticos y de inversión, así como fortalecer la cooperación, complementariedad y competitividad de sus economías, para conformar un mercado común...
“El Perú, a lo largo de los años, ha dado múltiples muestras de solidaridad y respaldo a la solución del problema de la mediterraneidad“.