Bolivia demanda más apertura para entrar al mercado chileno En 15 años de intercambio de productos, el país ha acumulado un déficit de 1.300 millones de dólares en la balanza comercial.
En 15 años de vigencia del acuerdo comercial de beneficio mutuo con Chile, tanto gobierno como empresarios buscan una mayor apertura en los mercados de su vecino para equilibrar la balanza comercial, cuyo déficit suma en este lapso más de 1.300 millones de dólares.
El Acuerdo de Complementación Económica (ACE 22) entró en vigencia en 1993, en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), con el objetivo de fomentar el comercio bilateral, liberando de aranceles a productos de interés de ambos países, unos 400 de Bolivia y alrededor de 300 de Chile.
Luego, en el 2006, ambas naciones suscribieron el XV Protocolo Adicional del ACE 22, con el objetivo de ampliar el acuerdo comercial, que otorga más facilidades a Bolivia para exportar una mayor gama de productos.
Al respecto, el viceministro boliviano de Relaciones Económicas Internacionales, Pablo Guzmán, reconoce dos problemas en esta apertura comercial chilena que el país no aprovecha: “Existen barreras técnicas y sanitarias por parte de Chile y también falta conocimiento e interacción de nuestros empresarios”, explica.
Guzmán cree que para mejorar el flujo de productos y equilibrar la balanza comercial en favor de Bolivia se debe revisar el ACE 22. “Bolivia —junto a Paraguay y Ecuador— es uno de los países menos desarrollados de los 12 que están en la ALADI, por lo tanto, debe tener reconocimiento especial. Por ello, creemos que se debe revisar este acuerdo considerando este aspecto”, aseguró la autoridad.
Por su parte, el ministro Consejero Económico del Consulado de Chile en Bolivia, Enrique Soler, asegura que continúan los esfuerzos conjuntos para mejorar la relación comercial.
“Estamos conscientes del nivel de la balanza comercial y por eso es que hemos ido creando estos instrumentos (de acercamiento entre empresarios chilenos y bolivianos), porque a nosotros también nos interesa que las exportaciones bolivianas al mercado chileno se incrementen”, dice el ministro Soler.
El gerente General de la Cámara de Industria y Comercio (Cainco), Daniel Velasco, es de los que creen que se debe profundizar el acuerdo comercial existente entre ambos países. “Bolivia debe tener la gran posibilidad de introducir algunos productos que hoy por hoy son sensibles para Chile, debe haber una apertura para que se equilibre la balanza comercial”.
Tanto Guzmán como Soler creen que hay avances, un ejemplo de ello son las ferias de la construcción, que permiten acercar a empresarios de ambos países. “Gracias a estas ferias ya se han vendido productos bolivianos en mercados chilenos por un valor de hasta tres millones de dólares, lo que significa un 10 por ciento de las exportaciones de Bolivia a Chile”, asegura el ministro chileno.
Guzmán confía en que existe una apertura y “voluntad” de parte de las autoridades chilenas para conversar sobre esta relación desigual en la balanza comercial y afirmó que la agenda para renegociar el ACE 22 debe incluir dos temas: el reconocimiento de las asimetrías a favor de Bolivia y la elaboración de una estrategia de lucha contra el contrabando.
El viceministro también adelanta que la reunión con Chile sobre el ACE 22 será en junio.
Opinión
Gary Rodríguez, gerente General del IBCE
Desperdiciar una relación que es complementaria
El 1 de julio de 1993 entró en vigencia el ACE 22 entre Chile y Bolivia, un convenio bastante limitado que significaba que cerca de 350 productos bolivianos puedan ingresar a Chile con “arancel cero“ y otros 300 desde Chile a Bolivia. Interesados en profundizar una relación complementaria, se intentó negociar desde el 2002 un TLC, que se detuvo en octubre del 2003, ante la gravedad de la situación política en el país, ocasionando luego que no prosperara el proyecto de exportación de GNL boliviano a EEUU y México a través de un puerto en ese país.
El posterior intento por avanzar hacia una zona de libre comercio, el 2004, tampoco fructificó, pues el ambiente bilateral se fue enrareciendo políticamente hasta que la tristemente célebre frase “ni una molécula de gas” hizo que Chile suspendiera la negociación y dejara sin efecto la cuota del azúcar por 12.000 TM concedida a Bolivia un año antes, y que hasta hoy no se pudo recuperar, pese a que desde el 8 de diciembre del 2006 entró en vigencia el XV Protocolo Adicional al ACE 22, por el cual Chile abrió unilateralmente todo su mercado a la oferta exportable de Bolivia, excepto para 8 productos sensibles.
¿Qué ha cambiado desde entonces? Mucho. Bolivia no avanzó en sus negocios de exportación de gas, mientras que Chile encontró en el Asia una solución cara, pero previsible para proveerse de gas, con posibilidades de reexportarlo incluso a la Argentina en los próximos años.
Bolivia no sólo perdió el mercado estadounidense y mexicano para el gas, sino que pudo estar vendiéndolo hoy a Chile al doble del precio que exporta al Brasil, pero desperdició también esa oportunidad.
Lo cierto es que no recuperamos el mar con tal desplante pero, eso sí, perdimos una nueva batalla con Chile: la del gas.
¿Qué puede esperar Chile de una relación más cercana con Bolivia? ¿Que le cedamos un gran mercado? Definitivamente no. Chile tiene Acuerdos de Libre Comercio con más de 50 países, cubriendo más de 2.500 millones de consumidores, comparativamente al esmirriado mercado boliviano. Chile capitalizó los mercados más grandes del mundo —Estados Unidos, Unión Europea, China, Japón— y de hecho ya les exporta cada año montos por varias veces el tamaño del Producto Interno Bruto boliviano. La gran posibilidad de complementación con Chile es de tipo industrial y energético, pero claro, eso se hace cuando hay gas y cuando hay ganas.