China acusó nuevamente ayer al Dalai Lama de querer "tomar como rehén a los Juegos Olímpicos" y prometió derrotar a su "camarilla", 13 días después del estallido de los disturbios en Lhasa, capital tibetana.
"En 2008, el mundo entero espera con impaciencia los Juegos Olímpicos, pero la camarilla del Dalai Lama quiere tomar como rehén a los Juegos y forzar al gobierno chino a ceder en la cuestión de la 'independencia del Tíbet'", afirman en sus editoriales el Diario del Pueblo (órgano del Partido Comunista Chino), el periódico del Ejército Popular de Liberación y otros rotativos.
La prensa alude a varios incidentes violentos que se habrían registrado durante los últimos 50 años para convencer a los lectores de que el discurso de la no violencia defendido por el Dalai Lama constituye "una mentira de principio a fin".
El Dalai Lama respondió desde Nueva Delhi que estas acusaciones "carecen de fundamento". "Siempre apoyé que los Juegos Olímpicos deberían celebrarse en China", añadió.
Esta nueva ola de acusaciones contra el líder espiritual precede al encendido de la llama olímpica, hoy, en Olimpia. Luego está previsto que pase por Lhasa antes de llegar a Pekín. Pekín, AFP