Aunque S.E. se compare con el papa Benedicto XVI y el gobierno del MAS con el Vaticano, lo cierto es que una y otra cosa nada tienen que ver. Es una ironía más de S.E., que ahora se le ha dado por tomarle el pelo a la gente, lo que significa que está perdiendo temor al ´k\'ara´. Al fin de cuentas es algo positivo para Bolivia.
Nada existe peor que aquellos bolivianos que acuden a una reunión internacional y apenas muestran su nariz al otro extremo de la mesa y que se quedan mudos por un complejo atávico. Ahora Morales se gasta bromas hasta comparándose con el papa Benedicto XVI y lo hemos visto hasta haciéndole cosquillas al presidente Alan García, lo que más que amistoso resultó confianzudo.
Pero, al margen de todo esto, de si son comparables los anhelos del Santo Padre con los de Evo Morales (medio ambiente, condena al enriquecimiento exagerado y defensa de los derechos sociales), lo mismo podrían decir Castro, Chávez u Ortega. ¿Quiénes no van a estar de acuerdo con esas expresiones del Papa? Pero una cosa es el enunciado y otra el cumplimiento. Aquí, de boca para afuera somos los nuevos campeones de la defensa del medio ambiente, aunque quemamos cientos de miles de hectáreas anualmente. Y el Gobierno es enemigo del enriquecimiento excesivo, aunque los masistas ya están mostrando la hilacha de la corruptela. Y el Gobierno se presenta como gran defensor de los derechos sociales, cuando les cae a palos a los periodistas, no se toleran marchas pacíficas en La Paz, no se permite trabajar a quienes no sean del MAS, y se crean milicias pagadas, bajo el ocurrente nombre de ´movimientos sociales´ o ´instrumento de liberación de los pueblos´.
Mal en todo caso que, en Semana Santa, S.E. aproveche de un mensaje papal para afirmar que es semejante a él. Es una bromita pesada. Cuando al Gobierno le interesa la ayuda de la Iglesia, no tiene reparos en adularla. Pero cuando no, entonces S.E. conmina al clero a que se decida a ´rezar o a hacer política´. Ahora, con el agua al cogote, parece que S.E. se está inclinando porque la Iglesia haga política. ¿A dónde vamos? ¿Qué quiere al fin el Presidente?
Un gobierno de ateos y marxistas tiene que estar en muy malas condiciones para apelar a los sacerdotes. Un gobierno que obliga a sus funcionarios a posesionarse en sus cargos con el puño izquierdo en alto, de hecho reniega al cristianismo. Un Presidente que hace coincidir cualquier acto para zafarse de los días grandes de la Iglesia, es que no quiere ver a los curas. Y peor oírles. Porque oírles resulta nomás un tirón de orejas.
No. Ésta es una ramplonería más. S.E. quiere al Cardenal para ganar tiempo y porque ya no tiene a nadie confiable en su gobierno a quien la oposición cívico-política acepte en una mesa de negociaciones. Perdió a su alfil, al atildado Vice, y ahora vuelve los ojos al clero.
*Manfredo Kempff Suárez es escritor y diplomático.
¿Qué pasó?: Cronología del proceso de diálogo
A fines de noviembre de 2007, se aprobó unilateralmente, en un cuartel, el Proyecto de Constitución del Gobierno "en grande", dejando tres muertos y centenares de heridos.
Opciones para el diálogo
Estamos ante un riesgo grave y próximo de división y enfrentamiento en el país con la realización del referéndum en Santa Cruz el día 4 de mayo del presente año para poner en vigencia anticipada el Estatuto Autonómico; medida extrema adoptada como consecuencia de los defectos estructurales de la Constitución del MAS y de la negación de la autonomía departamental que este proyecto de Constitución sólo reconoce en apariencia.
Democracia o revolución
Los analistas políticos, de alguna manera, comparten la filosofía de Popper que dice: “el futuro es una página en blanco”, en el sentido de que nadie sabe a ciencia cierta qué puede ocurrir mañana en una sociedad como la boliviana, que desde hace tiempo se mueve en un mundo de caos permanente, donde a diario se tira al tacho de basura la débil institucionalidad y el Estado de Derecho. Esto es la “aguda anomia social”.
Reparando una injusticia histórica
Resulta que en Bolivia ya nos hemos acostumbrado a relacionar la fecha del 23 de marzo (combate de Calama) con la Guerra del Pacífico, como si ésa hubiese sido la única acción de armas de aquella contienda.
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Como Fidel, sin ningún cambio
Mantendrá el socialismo pero flexibilizará la economía