Las piezas líticas y cerámicas precolombinas halladas en la comunidad de Wakullani fueron rescatadas por la Unidad Nacional de Arqueología (Unar), dice el director de esta repartición Javier Escalante. Por su parte, la Asociación Cuna, representante de la ONG Intervida, sostiene que actuó en coordinación con el municipio de Tiwanaku en la construcción de un pozo.
Ambos descargos responden a los arqueólogos Jédu Sagárnaga y Javier Mencias, quienes denunciaron la destrucción de un yacimiento arqueológico en Wakullani, aledaña a Tiwanaku.
“Al habernos informado de la presencia de restos arqueológicos, Intervida paralizó las obras y pidió a la comunidad y al municipio que no continuaran con el trabajo de excavación. Por lo tanto, Intervida no tuvo ninguna responsabilidad sobre destrucción de restos arqueológicos”, dice Édgar Centeno, director de Asociación Cuna, en una carta.
Tras pedir la intervención de la Unar, el municipio de Tiwanaku solicitó la reanudación de trabajos. “El director nacional de Arqueología Javier Escalante verificó in situ y dio la autorización correspondiente al municipio para que se prosiga con las obras”, añade Centeno.
Escalante confirma el dato y reconoce que sí hubo deterioro. “Al remover la tierra, para abrir una vertiente, encontraron piedras cortadas y tumbas, algunas fueron rescatadas”, afirma. Pese a ello, un informe de Intervida dice que las piezas siguen en el lugar, “no siendo su custodia responsabilidad de Asociación Cuna”.