Una huelga de agricultores contra un alza de impuestos en Argentina, uno de los mayores países agrícolas del mundo, entró ayer en su 13 jornada y en un callejón sin salida, con bloqueos en las rutas y sin que haya negociaciones con el gobierno.
En medio de la prolongada protesta, las cuatro entidades que nuclean a todos los productores agropecuarios del país, ratificaron la huelga por tiempo indeterminado la tarde de ayer.
“Se ha definido continuar el paro hasta que sea necesario”, dijo Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria, que nuclea a unos 10.000 pequeños productores, en pie de guerra contra el gobierno de la presidenta Cristina Kirchner, quien hasta ahora permanecía en silencio.
Buzzi dijo que las entidades “están dispuestas a dialogar cuando el gobierno esté dispuesto a volver atrás con el exabrupto”, en alusión al último aumento de 35 a 44% en el impuesto a las exportaciones de soja.
“A este gobierno no se lo condiciona”, dijo el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, al afirmar que no habrá negociaciones con movilizaciones. Bs. As., AFP