China consideró ayer “vergonzoso” el incidente que perturbó la ceremonia de encendido de la llama olímpica en Grecia y rechazó la creciente presión internacional por la situación de los derechos humanos en el Tíbet, a menos de cinco meses del inicio de los Juegos en Pekín.
La posibilidad de algún tipo de boicot de los Juegos fue evocada por primera vez por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien el lunes ya había llamado a los dirigentes chinos a entablar un “diálogo” con el Dalai Lama, líder del budismo tibetano, quien vive en el exilio desde 1959.
“Todas las opciones están abiertas, pero llamo a la responsabilidad de los dirigentes chinos”, declaró Sarkozy.
El presidente de EEUU, George W. Bush, hizo saber por su parte que mantenía en agenda su participación en la inauguración de los Juegos, el 8 de agosto, después de que su secretaria de estado, Condoleezza Rice, llamase a China a dialogar con el Dalai Lama como parte de una “política más sostenible” en el Tíbet. Pekín, AFP