Las especialidades “kosher”, elaboradas según las estrictas normas higiénicas y alimenticias del judaísmo en una pastelería de Roma, hacen las delicias de Benedicto XVI, que consume sus galletas, pastas y otros productos como la “pizza judía”.
Los dulces son de la famosa pastelería de Vilma Limentani, en el “ghetto” (el barrio judío), que tiene una lista de clientes famosos como el ministro de Asuntos Exteriores, Massimo D'Alema, y el político Silvio Berlusconi, según el diario Petrus.
Giacomo Perugia, uno de los médicos del Papa y cliente del establecimiento, llevó un día dulces al Pontífice, a quien gustaron tanto que envió a los responsables su felicitación. Roma, EFE