Los acontecimientos políticos de las últimas semanas, centrados en la nece- sidad de un diálogo que parece no prosperar en medio del asedio de fuerzas políticas que no se detienen en sus propósitos y estrategias pese a quien pese, suelen provocar una profunda desolación y la percepción pesimista de que no es posible generar un proceso de cambios adecuado, o más grave aún, de que el país es en sí mismo inviable y que nos dirigimos irremediablemente al despeñadero.
La crisis y la irrupción de la sociedad en la política ha provocado no sólo un cambio en la composición de los escenarios institucionales, es decir, la sustitución de unos actores por otros, sino que, en apenas dos o tres años, ha generado un verdadero trastocamiento del mapa político: los que fueron ya no son más, y los nuevos son actores que se han visto de pronto jugando en las ligas mayores sin mayor claridad sobre sus visiones y proyectos políticos. Así, los movimientos sociales que históricamente fueron actores centrales de la política nacional desde una posición contestataria, antiestatal y subalterna, ejercen una importante presión en escenarios críticos y decisionales como la Asamblea Constituyente, o a través del propio Gobierno que oscila entre someterse al mandato de las organizaciones sociales —que son su base social más importante— o ejercer una ambivalente posición ideológica, lo cual diluye la claridad de su proyecto político.
Por otra parte, los prefectos, que históricamente nunca jugaron un rol protagónico en la política porque se encontraban subsumidos en el Gobierno central del cual provenían y al cual se debían, son de pronto quienes comandan la oposición abriendo nuevos escenarios políticos con base en las regiones y los departamentos junto a la fuerza inusitada de los movimientos cívicos y, en otros casos, el surgimiento de nuevas organizaciones como los comités interinstitucionales.
El problema es que, en estos nuevos escenarios políticos, no es posible percibir proyectos políticos claros que disputen la conducción del país. El Gobierno, como dijimos, tiene posiciones oscilantes y confusas al punto de que parece quedar atrapado en sus propias contradicciones. Ni qué decir de la nueva oposición cívico/prefectural, que no sólo limita sus objetivos a los intereses regionales y locales sino que se reduce a resistir al Gobierno y sus políticas. Pero, ¿qué le proponen al país en su conjunto?, ¿dónde están los partidos y líderes políticos portadores de una visión nacional?
En este proceso transitorio, los partidos políticos, teóricamente llamados a protagonizar estos procesos, han pasado a ser un espectador más que, junto con la sociedad civil, ven pasar los acontecimientos desde la vereda de la calle, tratando de subirse a una historia que va más rápido que ellos.
Quizás el trasfondo de este callejón sin salida en que nos encontramos atrapados es que quienes actualmente protagonizan el escenario político nacional carecen de una visión integral que sostenga sus posiciones, y explica por qué la necesidad de concertar una salida queda atrapada en vicisitudes y conflictos procedimentales, casi personales, en la imposición de condicionamientos, en la discusión sobre el color de la pintura cuando las paredes se están cayendo. La política se diluye en el regateo que impide mirar de frente al país y ofrecerle soluciones.
*María Teresa Zegada es socióloga.
Conejillo de Indias: Operación Evo
Los científicos e investigadores utilizan los "Conejillos de Indias" para someterlos a experimentos de toda naturaleza. De la manera más exasperante —porque no procede— eso mismo está haciendo Evo Morales con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
¿Es posible una sola China?
El resultado de los procesos electorales vividos en Taiwán el 12 de enero (legislativas) y 22 de marzo (presidenciales) abre un nuevo escenario: el retorno del Kuomintang (KMT) al centro de la vida política. En enero, impuso una severa derrota a su rival, el Partido Democrático Progresista (PDP), al obtener una mayoría holgada en el Parlamento. Y ahora, su candidato, Ma Ying-jeou, ha logrado la presidencia.
¿De qué gas estamos hablando?
Está pasando la semana del mar. El acto central de la plaza Abaroa, conmemorando (?) la batalla de Calama fue sobrio, despojado de encendidos discursos reivindicatorios que eran de estilo. Nuestro Canciller mantuvo las aguas mansas, con esa enigmática y tranquilizadora frase de que estamos en un proceso de "Retorno Gradual" hacia el mar.
Otra vez 23 de marzo
El día en que se recuerda a Eduardo Abaroa, aquel minero boliviano que extraía plata cerca de Calama, en una planicie de nombre Chuquicamata; hombre que escribe a su mujer Irene y sus hijas una carta de despedida explicando el porqué él y cien bolivianos más se quedarán a defender la pequeña ciudad de Calama de un ejército pertrechado y preparado para una larga campaña.
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Mantendrá el socialismo pero flexibilizará la economía