El día en que se recuerda a Eduardo Abaroa, aquel minero boliviano que extraía plata cerca de Calama, en una planicie de nombre Chuquicamata; hombre que escribe a su mujer Irene y sus hijas una carta de despedida explicando el porqué él y cien bolivianos más se quedarán a defender la pequeña ciudad de Calama de un ejército pertrechado y preparado para una larga campaña. Ese ejército, 20 días antes, invadió las costas bolivianas alegando un casus belli impresentable (un impuesto de un Estado soberano a las materias primas de una sociedad inversora en Antofagasta, Bolivia, muy similar a los impuestos actuales sobre los hidrocarburos). Abaroa escribe una carta, tal como 86 años más tarde lo hará Ernesto Che Guevara a sus padres.
Abaroa, Cabrera y sus cien rifleros prefiguran a Marzana, Busch, Bilbao y Ustárez. Ellos resisten. El grito de Abaroa es el de la nación boliviana que no se rinde nunca ante las injusticias históricas. Al igual que aquel indio aymara quien con su pututu marca el camino del retorno al Pacífico en el magnífico mural de Alandia Pantoja en la Cancillería, Alegoría del mar boliviano. O al igual que Octubre 2003. Como respuesta a ese espíritu de la Bolivianidad, a Tamayo, Jaimes Freire y mucho antes del ´Libro Azul´, la contraparte circuló en las Cancillerías del mundo (después de la ruptura de relaciones por el río Lauca) la obra de Jaime Eyzaguirre traducida en varios idiomas. Fue dicho historiador el mentor de la tesis (insultante) de que nunca tuvimos mar. Su heredero, Sergio Villalobos, ha sido el reflejo del ala dura que rehusa la negociación con nosotros, las bolivianas y los bolivianos.
Todo habría seguido igual, abrazos más, Merinos menos, si un buen día de 1997 no hubiese salido en Reuters las noticias de un fabuloso descubrimiento de gas natural en el sur boliviano en dos campos que YPFB descubrió en los años 80.
Luego se precipitó todo. Vino el Pacific LNG, Octubre 2003, el presidente Carlos Mesa y el encontronazo de Monterrey, un Presidente indígena elegido con mayoría absoluta. Bolivia, desde El Alto, el gas y un Presidente muy mediático han internacionalizado la agenda. El catalizador ha sido la crisis energética en el Cono Sur que mi persona, entre otras (Vacaflor, Orgaz, Escalera), anunciaron desde el año 2004.
Hoy, Bolivia y su contraparte negocian, o por lo menos inician la negociación. Como lo ha advertido el canciller Choquehuanca y sus predecesores, no será fácil. De hecho, será complejo. Por fortuna, del otro lado se oyen voces que claman ´mar para Bolivia´. Todavía no son muy numerosas, pero hace sólo unos cinco años ni siquiera existían. Son muy valiosas, incluidas las de sus altas autoridades, lo cual es un hecho noble e histórico. Haciendo eco, de nuestro lado se escuchan voces para abrir la válvula del gas natural. Obviamente hoy cuesta 10 dólares por millón de BTU, con tendencia al alza y eso ayuda. Aunque sería mejor combinar la venta con electricidad, derivados del gas y no rifar la materia prima, como hemos acostumbrado a hacerlo hasta ahora.
Pasarán más 23 de marzo, y ojalá sean días feriados, como corresponde a nuestros héroes. Luego de la reconciliación de pueblos hermanos y en un plazo razonable, la rojo, amarillo y verde quizás estará flameando en estas costas desérticas, de olas bravas, acantilados espectaculares y algunas playas de arena blanca cercanas al puerto de Cobija, que fue destruido en el terremoto de mayo de 1877. Este sismo motivó al Estado boliviano de aquel entonces a decretar, un año más tarde, los famosos minúsculos 10 centavos sobre el quintal de salitre para financiar la reconstrucción de los puertos del Litoral. La reconstrucción de Cobija no se hizo nunca, a pesar de los cientos de miles de millones de dólares que ha generado esta riquísima zona del planeta en minerales de cobre, salitre, molibdeno, plata, oro y recursos pesqueros para su actual poseedor. Las ruinas de Cobija y sus cementerios aledaños son hoy, todavía, mudos testimonios de que Bolivia tuvo puertos y mar.
*Christian Inchauste S. es embajador de Bolivia ante Bélgica y la Unión Europea.
Regateo vs. soluciones
Los acontecimientos políticos de las últimas semanas, centrados en la nece- sidad de un diálogo que parece no prosperar en medio del asedio de fuerzas políticas que no se detienen en sus propósitos y estrategias pese a quien pese, suelen provocar una profunda desolación y la percepción pesimista de que no es posible generar un proceso de cambios adecuado, o más grave aún, de que el país es en sí mismo inviable y que nos dirigimos irremediablemente al despeñadero.
Conejillo de Indias: Operación Evo
Los científicos e investigadores utilizan los "Conejillos de Indias" para someterlos a experimentos de toda naturaleza. De la manera más exasperante —porque no procede— eso mismo está haciendo Evo Morales con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
¿Es posible una sola China?
El resultado de los procesos electorales vividos en Taiwán el 12 de enero (legislativas) y 22 de marzo (presidenciales) abre un nuevo escenario: el retorno del Kuomintang (KMT) al centro de la vida política. En enero, impuso una severa derrota a su rival, el Partido Democrático Progresista (PDP), al obtener una mayoría holgada en el Parlamento. Y ahora, su candidato, Ma Ying-jeou, ha logrado la presidencia.
¿De qué gas estamos hablando?
Está pasando la semana del mar. El acto central de la plaza Abaroa, conmemorando (?) la batalla de Calama fue sobrio, despojado de encendidos discursos reivindicatorios que eran de estilo. Nuestro Canciller mantuvo las aguas mansas, con esa enigmática y tranquilizadora frase de que estamos en un proceso de "Retorno Gradual" hacia el mar.
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Mantendrá el socialismo pero flexibilizará la economía