Protestas asfixian a Cristina Fernández El Gobierno señaló ayer que mantendrá el aumento del impuesto a la exportación de soya de 35 a 44%. Los granjeros lo rechazan y cumplieron 14 días de bloqueo. La clase media realizó un cacerolazo por la inflación.
Un día después del primer ´cacerolazo´ contra la presidenta argentina, Cristina Fernández, el Gobierno se mostró decidido ayer a mantener su negativa a negociar con los productores agropecuarios, que han agudizado el bloqueo del transporte de alimentos en el interior del país.
La huelga del campo, que cumplió ayer su 14 jornada de protesta por el aumento de los impuestos a las exportaciones, se convirtió la noche del martes en detonante de la expresión del malestar en las grandes ciudades, donde miles de personas se lanzaron a las calles para el “cacerolazo” contra la Presidenta.
Pero, ni la reacción popular ni los llamamientos al diálogo de dirigentes peronistas provinciales, opositores e Iglesia parecen haber hecho mella en la posición del Gobierno, que insistió ayer en mantenerse firme frente a las demandas de los productores agropecuarios para que se revoque la subida de impuestos.
Tampoco las patronales agropecuarias se muestran dispuestas a ceder sino que, al contrario, han reforzado los bloqueos en las carreteras del interior del país.
Su objetivo es frenar el transporte de alimentos básicos y empiezan a lograrlo a juzgar por el desabastecimiento de carne, pollo y leche, entre otros productos, que empieza a dejarse sentir en algunas grandes ciudades, incluida Buenos Aires. Ayer se mantenían bloqueadas vías en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y en la ruta 14 en Gualeguaychú, frontera con Uruguay, ruta de exportación.
“Se buscará la vuelta para liberar los caminos y permitir que los artículos lleguen a los lugares de consumo”, advirtió ayer el ministro de Justicia, Aníbal Fernández. “Si no se mueven de las rutas, los moveremos nosotros. Quien no entienda esas razones irá preso”. Buenos Aires, EFE
La clase media se molesta
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, desató la ira de las capas medias de la población y amplió el conflicto con el campo, al seguir el mismo discurso duro que caracterizó a su esposo y antecesor, Néstor Kirchner.
La dureza de Fernández no sólo unió a sectores agropecuarios con intereses contrapuestos, sino que avivó demandas latentes por el alza de la inflación y otros problemas, dijeron ayer analistas políticos que se manifestaron preocupados por la virulencia del conflicto.
Las encuestas hechas por diferentes medios muestran que la mayor parte de la población rechazó la embestida que ayer hizo Fernández contra los agropecuarios, a quienes llamó “piqueteros de la abundancia” por bloquear carreteras cuando se cumplen 14 días de huelga por el aumento de impuestos.
Al argentino urbano y de ingresos medios “no le gusta recibir el estilo de trato duro” de Kirchner en los conflictos que mantuvo con las petroleras o el FMI, dijo el analista Ricardo Rouvier. Buenos Aires, EFE