El presidente de EEUU, George W. Bush, telefoneó ayer a su colega chino, Hu Jintao, para expresarle su preocupación sobre la represión que tiene lugar en el Tíbet, informó la Casa Blanca.
Bush instó al mandatario chino a participar en un "diálogo significativo" con el líder espiritual tibetano, el Dalai Lama, y pidió que se permita el acceso a la región a diplomáticos y periodistas extranjeros, indicó la Casa Blanca. El Gobierno chino anunció que se han "entregado" a la Policía más de 660 participantes en las revueltas del Tíbet y provincias vecinas, que podrían enfrentarse a condenas de 10 años de prisión a cadena perpetua o incluso la pena de muerte, según su código penal. Washington, EFE