Al menos 47 personas murieron en dos días de combates entre simpatizantes del clérigo radical chiita Moqtada Sadr y el ejército iraquí, mientras que el primer ministro Nuri al Maliki lanzó ayer un ultimátum a los milicianos para que entreguen las armas.
Al mismo tiempo, Moqtada Sadr propuso ayer negociaciones para poner fin a los enfrentamientos que comenzaron el martes en Basora, a 550 km al sur de Bagdad, y que se extendieron luego a la capital iraquí y otras ciudades del país.
El movimiento del clérigo, que niega legitimidad al gobierno de Al Maliki y exige una mayor presencia en la estructura de poder, anunció manifestaciones para hoy en la capital. Bagdad, AFP