Un gol de David Villa dio el triunfo a España ante Italia y sirvió para maquillar un duelo flojo de los locales, que se mostraron endebles ante la mayor experiencia del actual campeón del mundo, pero que sumaron el decimocuarto encuentro consecutivo sin perder bajo la batuta de Aragonés y el quinto sin encajar un tanto.
En la víspera del lance, Luis Aragonés insistió en la necesidad de imitar el oficio de los italianos: su capacidad para competir.
Pero el paso de los minutos descubrió las limitaciones de los jóvenes españoles y la superioridad de los azzurri.
Italia ´peina canas´ en cuanto a maestría. Sus veteranos futbolistas están curtidos en mil batallas y calculan al milímetro cada movimiento. Además, parecen físicamente un portento.
España opuso sus armas, que no son otras que una teórica supremacía técnica, la que atesoran sus cuatro centrocampistas, los llamados ´jugones´.
En medio del desorden , David Villa se sacó de la nada un golazo al empalmar con un zurdazo un balón que se coló en la portería de Buffon, justo un minuto después de que Casillas hubiese sacado un gol a Camoranesi.
Con el tanto y el triunfo de España se llegó al final, aunque con la mismas sensaciones, las de una Italia superior en oficio y una España sobrada de técnica, pero con agujeros preocupantes en la retaguardia. Elche (España), EFE
Los jugadores
Italia Andrea Pirlo es el amo de la azzurra, el auténtico director de orquesta, el único creador. Lo demostró en 45 minutos.
España Cesc Fábregas es un gran jugador en el Arsenal de Inglaterra, pero parece desubicado en la selección.