El comandante de la Policía, Miguel Vásquez, ratificó su confianza tanto en el comandante policial de Cochabamba, José Copa, y en el subcomandante Ismael Medina acusados de negligencia en el auxilio de los tres policías que fueron torturados y linchados en Epizana.
Sin embargo, advirtió que esperará el resultado de la investigación que se realiza al respecto.
“Hay un principio nacional de presunción de inocencia. No queremos violar ninguna normativa que (vaya en contra de) los derechos constitucionales. Una vez que tengamos el informe, vamos a emitir una disposición", respondió el jefe policial tras preguntarle si no descarta emitir una sanción para las dos autoridades policiales.
El martes, uno de los 18 policías que llegó a Epizana el 26 de febrero para rescatar a los tres efectivos que aún estaban de rehenes, reveló que tras arribar al lugar se pidió más refuerzos para ingresar; sin embargo, el equipo solicitado llegó cuando los policías ya estaban muertos.
El mismo efectivo informó que tanto Copa como Medina sabían de la violencia generada en el lugar. El general Vásquez aseguró que la Dirección Nacional de Responsabilidad Profesional policial (DNRP) investigó el caso desde el principio “para establecer responsabilidades en el aspecto del auxilio, si fue oportuno o no en Epizana".
Por su parte, el diputado Arturo Murillo reveló que las familias de las víctimas acusaron al subcomandante de Cochabamba por supuestos actos de corrupción. “Medina habría conformado un grupo de policías para hacer 'volteos' (operativos para extorsionar a las personas)”.
Medina dijo que esas acusaciones “responden a que se busca un culpable". Afirmó que está dispuesto a ser investigado y a que se rastreen las llamadas que hizo el día del linchamiento.