Al grito de “¡Tíbet no es libre!”, un grupo de monjes tibetanos alteró ayer una visita cuidadosamente orquestada por las autoridades chinas para un grupo de periodistas extranjeros en la capital del Tíbet, Lhasa.
El gobierno había organizado la visita de los reporteros para demostrar que Lhasa estaba tranquila después que una serie de protestas y choques con las autoridades dejaron varios muertos. La manifestación de un grupo de 30 monjes en túnicas rojas tuvo lugar en momentos en que los periodistas, entre ellos uno de la AP, eran guiados por el Templo Jokhang, uno de los más sagrados del Tíbet.
“¡Tíbet no es libre!”, gritó un joven monje budista, quien después rompió en llanto. También dijeron que su líder espiritual exiliado, el Dalai Lama, nada tuvo que ver con los disturbios contra el gobierno chino de tibetanos en Lhasa, donde hubo incendios, saqueos y ataques a la etnia Han.
El gobierno dijo que los disturbios del 14 de marzo fueron orquestados por “la camarilla del Dalai Lama”, que está en India.
Los guías del gobierno dijeron a los manifestantes que se fueran y trataron de sacarlos a empellones durante la protesta.
“Quieren que condenemos al Dalai Lama y eso no está bien”, dijo un monje durante el incidente de 15 minutos. Lhasa, AP