Dios ha querido, por sus siempre insondables razones, que Fidel Castro siga viviendo cuando han comenzado las reformas políticas y económicas que permitirán la participación del sector privado en la producción de alimentos en Cuba. Un técnico de ese país, que por razones menos insondables prefiere quedar en el anonimato, dijo a Reuters que el sector privado cubano, con las pocas parcelas que le permite cultivar el gobierno, aporta con 70% de los alimentos que se producen en la isla.
Raúl Castro tomó algunas decisiones económicas en su país. El año pasado firmó un acuerdo con empresarios de transnacionales norteamericanas para comprar alimentos por 118 millones de dólares. Terrible comprobación: el socialismo de Cuba termina beneficiando a las transnacionales norteamericanas. Y ahora se apresta a dar a los privados más participación en el manejo de la tierra, lo que se hará mediante la transferencia de las decisiones a las regiones, porque ha detectado que el centralismo es negativo incluso para la producción de alimentos. Las regiones recibirán carta blanca para avanzar en la reforma, hasta que la isla recupere su capacidad de producir alimentos.
Los cubanos, que se habían acostumbrado a comer bifes de cáscara de plátano, quizá puedan ahora advertir la diferencia entre ese bife y el de carne. Para que eso sea posible, la nueva administración cubana ha decidido levantar algunas prohibiciones, como las que rige para la compra de herbicidas y herramientas.
Ahora, los cubanos podrán comprobar que una hoz y un martillo sirven también para trabajar. Para alentarles a usar las herramientas, el gobierno cubano decidió el año pasado duplicar el pago a las cooperativas privadas que producen alimentos.
Son 250.000 familias de 1.100 cooperativas que representan al sector privado en Cuba. Son muy eficientes, por lo menos si se los compara con la productividad de las granjas estatales. El Estado, que controla el 90% de la tierra, sólo aporta con 30% de la producción cubana de alimentos.
Raúl Castro no sólo está empeñado en devolver a los cubanos el hábito de la alimentación. También ha pensado en darles la oportunidad de comprar algunas cosas que estaban prohibidas, como computadoras y aparatos de DVD.
Cuando llegue abril, es decir, este martes, los cubanos podrán comprar computadoras sin necesidad de pedir permiso al gobierno. Todavía no se ha anunciado cambios en la prohibición para usar el internet, pero es inevitable que la medida llegue, para darle uso a las computadoras.
El 13 de marzo dijo que en la Cuba hay ´un exceso´ de prohibiciones. La libertad para viajar al exterior está en el programa de las reformas de Raúl Castro.
Las razones de Dios pueden ser muy insondables, pero por el momento estos hechos vienen a interferir o por lo menos perturbar proyectos de avanzar hacia el socialismo en Sudamérica. El desempeño de las granjas estatales cubanas no es un ejemplo que se pueda seguir en los países que están en camino hacia el socialismo.
En Bolivia hay todavía la intención de llegar al socialismo. Con lo de las granjas cubanas, lo que se podría sugerir es que todos los cocales del país pasen a ser del Estado. Sería la forma más eficiente de acabar con la producción de coca. La ONU tendría que alentarla.
*Humberto Vacaflor G. es periodista.
Se agrava el caos
De nuevo, no puedo eludir el manoseado asunto del diálogo Gobierno-prefectos. Las cosas están yendo tan mal que cada vez se aleja más la probabilidad de una solución consensuada, que podría calificarse de civilizada.
Óleos, non sanctos
Finalmente, Don Evo y Alvarito dieron un zarpazo contra el neoliberalismo, el libre mercado y la ley de la oferta y la demanda. Tengo que confesar que en lo personal la medida me ha tranquilizado, porque ya comenzaba yo a dudar de mis convicciones, y de mi capacidad de lectura.
¡Joven! Haga fila
En cierta ocasión, un artista exhibía una hermosa escultura de un elefante tallado en piedra. Una persona maravillada con la obra de arte se le acercó y preguntó cómo había logrado un elefante tan perfecto. El escultor miró su obra y respondió: "agarré una piedra de mármol y le saqué todo lo que no era elefante".
Economía al verrés
En mis 39 años de vida profesional, nunca he visto un gobierno —en Bolivia o en el extranjero— que tome tantas medidas en contra de la producción o del empleo, como las que está tomando el actual Gobierno.
(Locura), revolución e inmovilismo
Curioso escenario éste en el que prácticamente todos los bolivianos coincidimos en que lo que necesitamos con urgencia es unidad, sensatez y serenidad, mientras los sectores de poder y las minorías eficientes se empeñan en romper a golpe de martillo el delicado cristal construido por milenios, que ha hecho posible esta entidad que nos cobija bajo el nombre de Bolivia.
Yo soy la Voz y la Verdad
El problema con el Estado no pasa sólo porque interviene en la economía desarticulando todo el sistema de precios y desequilibrando el mercado. Su mayor peligro reside en el sometimiento del ser humano. Sucede cuando le señala con su dedo flamígero lo que tiene que hacer. Hincha su pecho para decirle con su mirada paternalista que él representa la moral.
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Como Fidel, sin ningún cambio
Mantendrá el socialismo pero flexibilizará la economía