Finalmente, Don Evo y Alvarito dieron un zarpazo contra el neoliberalismo, el libre mercado y la ley de la oferta y la demanda. Tengo que confesar que en lo personal la medida me ha tranquilizado, porque ya comenzaba yo a dudar de mis convicciones, y de mi capacidad de lectura. Mi rechazo al proyecto del MAS era principalmente porque ellos no creían en el libre mercado, denunciaban el (neo)liberalismo como el más cruel de los sistemas, y me hicieron temer que arremeterían con una política estatizante, con control de precios y con medidas que afectarían a la competitividad tanto de nuestra incipiente industria como del comercio.
Como no pasaba nada, hasta me llegué a preguntar si era tan válido fijarse en los simbolismos, en las declaratorias de monumentos nacionales, en las ansias desenfrenadas de recibir el premio Nobel, y en las mil y una demagogias y chabacanerías del Gobierno; a fin de cuentas, de lo que se trata es de manejar bien la economía.
Pero ahora, finalmente, don Evo está haciendo honor a la filosofía de su movimiento y está cumpliendo con su programa; finalmente ha asestado un duro golpe, por debajo de la cintura, a uno de los grupos más importantes del empresariado nacional. Don Marinkovic y su competencia han debido registrar el impacto. La tragedia es que el zarpazo en el bajo vientre empresarial, le llega a una enorme cantidad de gente, empezando —y empezando solamente— con los empleados de las empresas aceiteras, los transportistas, los comercializadores internos y los productores de la materia prima.
Don Evo y los suyos le han dado un duro golpe a una de las pocas industrias que tiene este desdichado país, y han puesto una tranca a una de las pocas cadenas de exportación con valor agregado. ¿Merecen una felicitación por una actitud tan patriótica?
Todo esto se legitima porque supuestamente se trata de una pelea política, y lo es, pero la política es mucho más burda y hedionda de lo que se cree, a fin de cuentas de lo que se trata es de que Evo quiere hacerse reelegir y quiere acaparar más poder.
Por lo demás, queda preguntarse si el aceite de Evo se está vendiendo por lo menos a precio de costo, o si al final nosotros mismos terminaremos pagando por el mismo debido a una irresponsable subvención. Por lo demás, ver a la gente hacer cola por un poco de aceite es una buena idea de lo que nos espera; así nomás funciona el cotidiano en las sociedades que no respetan las leyes de la oferta y la demanda, pasó en la URSS, en la Alemania Democrática y con el MNR de la revolución nacional, que de socialista tenía poco, pero lo suficiente para arruinar la vida a los ciudadanos.
*Agustín Echalar A. es periodista independiente.
El retorno de Cuba
Dios ha querido, por sus siempre insondables razones, que Fidel Castro siga viviendo cuando han comenzado las reformas políticas y económicas que permitirán la participación del sector privado en la producción de alimentos en Cuba.
Se agrava el caos
De nuevo, no puedo eludir el manoseado asunto del diálogo Gobierno-prefectos. Las cosas están yendo tan mal que cada vez se aleja más la probabilidad de una solución consensuada, que podría calificarse de civilizada.
¡Joven! Haga fila
En cierta ocasión, un artista exhibía una hermosa escultura de un elefante tallado en piedra. Una persona maravillada con la obra de arte se le acercó y preguntó cómo había logrado un elefante tan perfecto. El escultor miró su obra y respondió: "agarré una piedra de mármol y le saqué todo lo que no era elefante".
Economía al verrés
En mis 39 años de vida profesional, nunca he visto un gobierno —en Bolivia o en el extranjero— que tome tantas medidas en contra de la producción o del empleo, como las que está tomando el actual Gobierno.
(Locura), revolución e inmovilismo
Curioso escenario éste en el que prácticamente todos los bolivianos coincidimos en que lo que necesitamos con urgencia es unidad, sensatez y serenidad, mientras los sectores de poder y las minorías eficientes se empeñan en romper a golpe de martillo el delicado cristal construido por milenios, que ha hecho posible esta entidad que nos cobija bajo el nombre de Bolivia.
Yo soy la Voz y la Verdad
El problema con el Estado no pasa sólo porque interviene en la economía desarticulando todo el sistema de precios y desequilibrando el mercado. Su mayor peligro reside en el sometimiento del ser humano. Sucede cuando le señala con su dedo flamígero lo que tiene que hacer. Hincha su pecho para decirle con su mirada paternalista que él representa la moral.
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Como Fidel, sin ningún cambio
Mantendrá el socialismo pero flexibilizará la economía