China sostiene que la crisis en el Tíbet busca frenar su desarrollo El gobierno chino se mantiene firme en rechazar la separación de su territorio y dar independencia al Tíbet, afirmó el embajador de ese país en Bolivia, Zhao Wuyi. Indicó que hay intereses para que no pueda competir con otras naciones.
EN EL TÍBET • Una mujer Ladakhi camina al lado de un baner donde se muestran imágenes de personas heridas durante los disturbios en Lhasa. La fotografía se la tomó el viernes 28 en Leh.
La demanda de independencia del Tíbet —que se impuso en la agenda mundial tras los disturbios violentos registrados en su capital Lhasa, el 10 de marzo de este año—, tiene el objetivo central de frenar el desarrollo de China y estaría alentado por intereses capitalistas, afirmó el embajador chino en Bolivia, Zhao Wuyi, en entrevista con La Razón.
Desde el inicio de la crisis en el Tíbet, el gobierno de China criticó la cobertura periodística occidental. Sostuvo que se dan noticias sin darles contraparte, llegando a desinformar. Este diario quiso conocer la versión que tiene ese país.
A partir del 10 de marzo, se dieron manifestaciones violentas en Lhasa, capital del Tíbet, en las que demandaban independencia. Pekín informa de la muerte de 19 personas en estas protestas, sin embargo, el gobierno tibetano en el exilio sostiene que las fallecidos son 135.
Al referirse a estos hechos, el embajador Wuyi sostuvo que hay intereses para que China se separe, para que no se desarrolle y no sea competitiva. Indicó que también habría una lucha de ideologías. “Podemos desarrollar nues- tro sistema socialista, es una lucha entre los dos istmos, pero no en esa forma que meten mano en los asuntos de otros países, tienen que respetar las normas internacionales, una es respetar la soberanía de otros países y la totalidad de su territorio”.
En función a esa explicación, Wuyi señaló que “la violencia y crímenes de los tibetanos en Lhasa es obligada por otras fuerzas”. Agregó que la filosofía capitalista no quiere ser vencida.
Al referirse a la demanda de independencia del Tíbet, manifestó que “cada gobierno, cada país no permite que una parte de su territorio se separe para independizarse. No vamos a permitir (separarse) a ninguna parte de China, ni de Tíbet, ni de Taiwán, para independizarse. Es la decisión de todo el pueblo chino, es muy fuerte. Durante casi 60 años, desde el 59 hasta ahora, no han logrado esa intención de independencia, pero ellos todavía no pierden ese sueño”, expresó.
“La violencia y crímenes de los tibetanos en Lhasa es obligada por otras fuerzas”, mencionó Wuyi e indicó que estas fuerzas serían extranjeras, aunque no las precisó.
Declaró que en toda esta crisis, el gobierno de China no permitirá dos cosas: que Tíbet se separe, tenga independencia; y que los Juegos Olímpicos previstos para agosto se realicen sin ningún problema y sean los mejores.
Señaló que los tibetanos aprovechan la realización de este evento deportivo para atraer la atención del mundo. “Ellos imaginaban que es una oportunidad en la que se puede llamar la atención de todo el mundo, para ofrecer su pedido de independencia. Entonces, hacen más cosas violentas”, dijo. “No es un movimiento popular, no tiene apoyo ni de los monjes, ni de los ciudadanos locales”, agregó.
Al ser consultado sobre el futuro que le espera a este conflicto, Wuyi explicó que China reconstruirá los inmuebles afectados y ayudará a sus habitantes. También dijo que se va a “educar y hablar a la gente, dentro y fuera del templo, para que no se repitan esas acciones (violentas)”.
ANTECEDENTES
Inclusión • Hace más de 500 años se incluye Tíbet a China, país que considera a ésta como una de sus 56 etnias. Allí, la religión importante es el budismo.
Liberación • En 1949 se libera China. El 23 de mayo de 1951 se libera el Tíbet de la esclavitud y se implementa el socialismo. En 1959 hay una rebelión y su líder, el Dalai Lama Tenzin Gyatso, se exilia en la India.