El embajador de Colombia, Édgar Papamija Diago, y su señora esposa, Aura de Papamija, organizaron una recepción en su residencia con motivo del término de su misión en Bolivia.
Asistió al encuentro gran parte del cuerpo diplomático, grupo que llegó a entablar una estrecha amistad con Édgar Papamija y su esposa.
En la recepción se contó también con la presencia de ciudadanos colombianos, medios de comunicación e invitados especiales, quienes no dejaron pasar la oportunidad para ofrecerles su cariño y desearles éxitos a los Papamija.
Pese a que los amigos y colegas de los anfitriones se encontraban apenados por su partida, el entusiasmo, las sonrisas y la alegrías no faltaron a lo largo de la velada.
Esta fue un reunión que se extendió más de lo previsto debido al agradable y cálido ambiente que se compartía, algo ya característico de las invitaciones de los Papamija.
Piqueos colombianos, un plato de camarones —especialidad de la anfitriona— y bebidas típicas del país cafetalero se degustaron en la cena.
Más tarde, los amigos e invitados sorprendieron a los anfitriones con un grupo de mariachis, quienes con sus notas musicales emocionaron a Édgar y Aura Papamija.
De parte del embajador se oyeron palabras de agradecimiento para los compañeros y amigos que deja en Bolivia.
En su discurso agradeció también al cuerpo diplomático, del que mencionó ser amigo más que colega. “Se formó un grupo muy lindo”, aseguró. “Mi familia y yo vamos a extrañar mucho este país”, dijo.
Lo anfitriones compartieron con cada uno de sus invitados a tiempo de despedirse.
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