Con la ayuda de un bastón, don Telesfor Orlate, de 86 años, se dirige al punto del bloqueo en la zona de San José (sur de Camiri). Él salió de Villamontes en un vehículo de transporte público pero le dejó en plena carretera. Ahora su objetivo es llegar por lo menos hasta Camiri, donde esperará que pase el bloqueo, para luego emprender nuevamente su viaje hasta una población intermedia en la ruta a Santa Cruz.
En su paso ve a los camioneros que se quedaron parados por el bloqueo que sostienen los pobladores de Camiri desde el último miércoles, en demanda de la reversión de los campos petroleros que son administrados por empresas transnacionales y la creación de al menos 800 empleos en el sector hidrocarburífero.
Como don Telesfor, los transportistas y pasajeros se quejan porque tienen que pagar las consecuencias de un conflicto ajeno. “Que no se olviden que hay un montón de gente que ni siquiera tiene agua para tomar, que se acuerden que somos seres humanos los que estamos acá (Camiri)”, señaló Daniel Ricaldi, un transportista argentino que intenta llegar a Santa Cruz.
Entre el medio centenar de vehículos parados está la flota Ormeño, que viene de Buenos Aires con 52 pasajeros, entre ellos más de 10 niños y una anciana enferma, Amalia viuda de Laura (70 años). Estas personas no pudieron hacer trasbordo, como ocurrió con los pasajeros de otras flotas internacionales, porque su destino es la ciudad de La Paz y sus gastos se elevarían mucho.
“Me dijeron que el viaje era dos días, pero no sé cuándo voy a llegar a La Paz y casi no tengo dinero”, afirmó Laura, quien al final fue llevada de emergencia al hospital de Camiri. Los niños también son parte del drama, que sentados en media carretera buscan con qué jugar y piden constantemente agua a sus madres que ya no saben con qué paliar la sed de sus hijos por el intenso calor chaqueño. Camiri, La Razón