“¡Dejen pasar los alimentos para el pueblo!”, pidió ayer la presidenta argentina Cristina Kirchner ante decenas de miles de sus partidarios en la Plaza de Mayo, al reclamar a los agricultores en huelga desde hace 20 días que pongan fin a los cortes de rutas.
“Les ruego encarecidamente que dejen pasar los alimentos para el pueblo, que dejen pasar los insumos para las fábricas, que dejen pasar las mercaderías para los comercios”, dijo Kirchner a viva voz, en un discurso con dramáticas exhortaciones a respetar el voto popular que la ungió Jefa de Estado el 2007.
En uno de los más duros párrafos de su mensaje, la Presidenta comparó a las organi- zaciones rurales en huelga con los sectores empresarios que “hicieron el lock-out patronal en febrero de 1976, antes de que el país viviera la tragedia del golpe más terrible”, en referencia a la dictadura instalada aquel año.
“¡Fuerza Cristina, no aflojes!”, gritaba la multitud, convocada por el gubernamental peronismo, portando cartelones contra “la oligarquía terrateniente”, “los grandes grupos económicos y financieros” y “los golpistas de la dictadura (1976-1983)”.
Tras aparecer en el palco acompañada por su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, la Mandataria dijo tener “el coraje y la valentía, a pesar de una aparente fragilidad de mujer” para enfrentar un desafío a su poder.
“No los voy a traicionar. No he venido a defender un color político sino a todos los argentinos. No perdamos esta oportunidad histórica. Estamos viviendo el período de crecimiento más fructífero en 200 años”, dijo la Mandataria, que hace 20 días ordenó un plan de impuestos móviles a las exportaciones de soya.
Los tributos representan unos $us 10.000 millones anuales, frente a un cálculo global de rendimiento de la cosecha de unos $us 24.000 millones. Buenos Aires, AFP