Juan Pablo II, de quien hoy se cumple el tercer aniversario de su muerte, fue un “auténtico protagonista de la segunda mitad del siglo XX”, un “apóstol de la misericordia divina” y un Papa cuyo esfuerzo grande fue “lograr que Dios volviera a estar presente en el mundo”.
Así lo han descrito el papa Benedicto XVI, el diario vaticano L'Osservatore Romano y el cardenal Giovanni Battista Re, que fue sustituto de la secretaria de estado en el papado de Wojtyla.
Benedicto XVI, que hoy oficiará una misa en la plaza de San Pedro por Juan Pablo II, le calificó el domingo como “apóstol de la misericordia” y recordó que falleció la noche del sábado 2 de abril del 2005, en la vigilia del domingo en el que la Iglesia celebra la Divina Misericordia, a la que tan unido estaba Wojtyla.
Hoy, en la vigilia del 2 de abril, el diario vespertino vaticano L'Osservatore Romano dedica amplio espacio a la figura de Juan Pablo II, destacando que fue un “sacerdote de indiscutible carisma” y un Papa que llevó a la Iglesia al tercer milenio y “acompañó a creyentes y no creyentes en un arco de tiempo marcado por cambios rapidísimos e inesperados, de la caída del comunismo al fenómeno de la globalización”.
El diario de la Santa Sede destacó la atención que prestó a la mujer, a la que por primera vez en la historia un Papa dedicó documentos, y su crítica al comunismo ateo. El cardenal Re dijo que el esfuerzo más grande de Juan Pablo II fue “lograr que Dios volviera a estar presente en este mundo”. Ciudad del Vaticano, EFE