El recrudecimiento de la violencia en Irak obligó ayer al gobierno de Londres a anunciar que da marcha atrás en sus planes de reducir el número de tropas británicas en el país árabe.
En una declaración en el Parlamento, el titular de Defensa del Reino Unido, Des Browne, informó de la suspensión temporal del repliegue previsto de 1.500 de los 4.000 soldados británicos destacados en el país árabe hasta dejar la cifra en 2.500, como había anunciado el primer ministro británico, Gordon Brown.
Esta decisión es, a juicio Browne, “prudente” tras los combates entre el Ejército iraquí y la milicia “Ejército del Mahdi”, leal al clérigo radical chií Muqtada al Sadr, que sacudieron la pasada semana Bagdad y otras provincias como Basora. Londres, EFE