“El Estado boliviano reclama la elección democrática del directorio de la Cinemateca Boliviana, su participación en él y en la gestión de políticas que amplíen el acceso y disfrute del cine”, sostiene el viceministro de Desarrollo de Culturas, Pablo Groux, en una carta enviada al directorio de la Cinemateca a propósito de la designación del sucesor de Vanesa De Britto en la dirección.
“Más allá de la decisión personal de la señora De Britto (...) mi preocupación se refiere a la definición de la Cinemateca Boliviana como una institución privada, en la que la designación de su directorio y personal no está sujeto a las normas de las entidades públicas” —dice Groux—. “Se está gestando una entusiasta expropiación particular de los bienes del Estado y se está haciendo burla del sentir y comprender de los bolivianos respecto de una institución en la que, todavía lo recuerdo pero ahora con indignación, hasta los niños trabajadores de la calle aportaron a construir ladrillo a ladrillo”.
“Lamento la posición asumida por el directorio y la designación del señor Antonio Eguino como Director Ejecutivo, no porque dude de su capacidad, sino porque su designación vulnera los estatutos, e invito al directorio a tomar nota de la importancia de esta institución de servicio público y del necesario cumplimiento de las normas”, finaliza.