El canciller de Brasil, Celso Amorim, afirmó ayer, en alusión a la crisis política que atraviesa el gobierno de Evo Morales, que en su país tampoco fue fácil para “una buena parte de la élite brasileña acostumbrarse con el hecho de tener un Presidente operario”.
El enviado del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en una reunión con el defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, consideró que existe un “proceso de cambio muy fuerte en Bolivia” como, en su momento y con sus diferencias propias, lo vivió su país.
“Pero también no ha sido fácil para una buena parte de la élite brasileña acostumbrarse con el hecho de que tienen un Presidente operario y que sigue, aunque dialogue, fiel a sus orígenes”, precisó la autoridad.
La administración del mandatario Evo Morales afronta una crisis política derivada de los estatutos autonómicos y la Constitución Política del Estado aprobada en Oruro, sin presencia de la oposición. Beni, Pando, Santa Cruz y Tarija impulsan consultas para aprobar sus estatutos autonómicos, que el Ejecutivo califica de ilegales y opuestas al texto de CPE.
“Vivimos (en Brasil) una situación crítica, pero tampoco (tenemos) un componente regional tan fuerte como aquí; entonces eso hace aquí que la cosa sea más complicada”, opinó.
Inmediatamente después, expresó que “nosotros creemos que ese cambio existe, entonces la gente tiene que comprender que es un cambio que va a quedarse”.
Amorim llegó a Bolivia con el objetivo, como lo hizo su colega argentino, Jorge Taiana, y el vicecanciller colombiano, Camilo Reyes, de explorar las posibilidades de coadyuvar a un diálogo conducente a superar la crisis.
“Como se vive en democracia, los cambios tienen que obtenerse por el diálogo; a veces toma más tiempo”, reflexionó en la reunión con Waldo Albarracín.