Los asaltantes acechan a quienes hacen música en la noche paceña Los artistas son víctimas de robo y de intento de asesinato cuando, al salir de su trabajo en locales nocturnos, retornan a sus hogares. La Policía les sugiere tomar “un radiotaxi legal”.
Lejos de la satisfacción que representa para un músico profesional entregar su talento, éste se siente desamparado en La Paz. Apenas se acallan los aplausos, retornar a casa es una aventura riesgosa, pues los antisociales los convierten en sus presas.
Lesiones, pérdida de dinero e instrumentos de trabajo —que puede costar unos 6.000 dólares, como es el caso de un oboe— son experiencias que han afectado a varios artistas.
Boris Vásquez, integrante de la Orquesta Sinfónica Nacional, expresa que ni él ni sus colegas se sienten seguros en la ciudad. “El ir a trabajar se está convirtiendo en un riesgo constante”.
La mayoría de los intérpretes trabajan en horario nocturno, en los locales que, en general, están en pleno centro de la ciudad. “No tenemos ningún tipo de seguridad. Las calles son peligrosas cuando salimos y también cuando entramos. Se producen asaltos a toda hora, incluso a la luz del día”, agrega Vásquez.
Los crímenes son de todo tipo, desde robos hasta agresiones físicas e intento de asesinato.
Pedro Sanjinés, fundador de Wara y ex integrante de Loving Dark’s, cuenta que lo que le pasó fue “tan dramático que me convenció para que decida trabajar al servicio del Señor, como cristiano”. El músico fue asaltado hace 10 meses, mientras viajaba en un taxi genérico que abordó a las dos y media de la mañana, luego de salir de un local en Sopocachi, donde cumplía un contrato.
El vehículo se desvió poco antes de llegar a su vivienda y el conductor recogió a dos individuos que el artista identificó como peruanos. Inmediatamente, los desconocidos comenzaron a golpear salvajemente a Sanjinés. Uno intentó arrancarle el ojo.
El músico recuerda que sus asaltantes pretendían acabar con su vida usando una navaja. Sin embargo, la suerte intervino y Sanjinés logró sobrevivir.
Por similares situaciones pasaron Jorge Aguilar, Eduardo Casapia y Boris Vásquez, los tres integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional. Fueron víctimas de ahorcamiento, intento de fractura de cuello y golpe contundente, respectivamente.
El mayor Miguel Rivera Moya, jefe de la División Propiedades de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), consultado por este medio, recomendó a los músicos “no caminar solos en la madrugada” y que, para movilizarse, soliciten desde el local de actuación un radiotaxi de alguna línea legal
Boris Vásquez preguntó: “¿Qué hacemos si nos asaltan en la puerta de nuestra casa?, como me sucedió. ¿Por qué la Policía no vigila mejor las calles y atrapa a los delincuentes?”. Porque “si bien los músicos somos una presa, no se salvan otros ciudadanos”.
La Policía recibe pocas denuncias
Las oficinas de la división de Propiedades de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) reporta pocas denuncias de asaltos y robos, según informó el jefe de la unidad, mayor Miguel Rivera Moya.
“Ya sea por desconfianza en las autoridades o por miedo al atracador, son pocas las personas que presentan denuncias después de un robo”, explicó la autoridad policial.
Rivera indicó que el crimen en la ciudad de La Paz mostró un incremento. Respecto al barrio de Sopocachi, este aumento se da alrededor de las plazas España y Abaroa, así como en la avenida 6 de Agosto, antes de la esquina con la Aspiazu.
“Los criminales son, en su mayoría, palomillos, que aprovechan el descuido de los peatones. También son atraídos por la proliferación de locales de diversión, en la (plaza) Abaroa y por los cajeros automáticos en la (plaza) España”, reportó.
Explicó que caminar a tempranas horas de la madrugada por la calles es una invitación al robo, así como el abordar taxis en la calle solos y sin tener garantías de la línea.
Testimonios
“Ellos me dijeron que me iban a matar y botar a un barranco”
PEDRO SANJINÉS, ex miembro de los Loving Dark\'s.
“Salía del boliche a las dos y media de la madrugada. En la puerta tomé un taxi que a una cuadra de mi casa, se desvió.
En ese momento subieron dos tipos grandes, que claramente eran peruanos. Ellos me torturaron por largo rato, me golpearon la cara y uno tenía un cuchillo muy afilado debajo de mi mentón.
Uno de ellos también intentó sacarme un ojo. Yo les decía que tomen mi dinero, mi celular, que me dejen desnudo, pero que no me lastimen.
Ellos me dijeron que me iban a matar y botar a un barranco. Por suerte el taxi saltó en un bache y el cuchillo me hizo un corte que, aunque sangraba mucho, no me mató.
Me dejaron en Tembladerani. Yo tomé la experiencia como un llamado de Dios. Ahora busco trabajar para el Señor”.
“El sargento dijo que no tenía plata para continuar con la denuncia”
JORGE AGUILAR, clarinetista de la Orquesta Sinfónica Nacional.
“Eran las 23.00 cuando estaba llegando a mi casa, después de tocar para la Embajada de Israel, concierto en el cual yo era solista.
Estaba poniendo la llave en el cerrojo de la puerta, cuando me pasaron un soga al cuello y me desmayaron apretándola.
Cuando desperté me di cuenta de que se llevaron mi billetera, mi celular y los dos clarinetes que tenía.
Presenté la denuncia a la Policía. Sin embargo, el sargento, que pusieron a que viera mi caso, dijo que si no tenía plata para continuar con la denuncia, no podría movilizar el caso.
Como en ese momento no tenía nada de plata, pues me quitaron mi billetera y mis instrumentos, tuve que dejarla (la denuncia) allí... ¿De dónde podría sacar tanto dinero ese rato?, no podía”.
Puntos de vista
“Cuando estaba a punto de alcanzarlos, me atacaron en grupo”
DANIEL SEGADA, músico de jazz.
“Fue hace unos seis meses. Había tocado en un boliche. Al salir, contesté una llamada de mi celular. No estaba alejado del local, de hecho estaba parado en la puerta mientras conversaba.
Debía ser algo así como las 2.30 o las 3.00 de la madrugada. De pronto alguien me agarró por detrás la mano que sostenía el celular y me quitó el aparato.
Unos tipos comenzaron a correr para escaparse. Yo los perseguí por un buen trecho. Cuando estaba a punto de alcanzarlos me atacaron en grupo.
Me golpearon y después se fueron, llevándose solamente mi celular; por suerte no me hicieron nada más, ni me lastimaron de gravedad.
Ahora, yo trato de evitar entrar en situaciones en las que me puedan asaltar. Si es posible me movilizo solamente en líneas de taxi confiables en la noche”.
“Ellos sabían que debían quitarme el instrumento, pero yo me defendí”
EDUARDO CASAPIA, oboísta de la Orquesta Sinfónica Nacional.
“Fue el 2003. A eso de las 23.30 estaba saliendo de un hotel, donde actuamos para un evento privado y tomé en la puerta un radiotaxi de cartel amarillo.
Yo me senté al lado del conductor. Pasaron unas seis cuadras cuando una persona salió del asiento trasero e intentó romperme el cuello.
Yo comencé a forcejear, por lo que solamente logró desarticularme la mandíbula y fracturarme la quijada. Ellos sabían que debían quitarme el instrumento, pero yo no me dejé.
Durante la pelea me golpearon con el panel del taxi, haciéndome cortes en la frente y parte de la quijada, pero me defendí.
Me dejaron botado a la altura del Puente de las Américas, pero no me quitaron mi oboe. Ahora, sólo tomo taxis conocidos”.
“Los músicos estamos medio jodidos porque estamos en peligro”
ÓSCAR CÓRDOBA, director de la agrupación Ande Sol.
“Por suerte a mí no me asaltaron, pero sé de varios colegas y amigos a quienes atacaron y los dejaron hechos bolsa.
La verdad es que los músicos estamos medio jodidos porque en las noches, cuando salimos de nuestras presentaciones, nos asaltan, estamos en peligro.
La cosa es muy complicada ya que no tenemos protección, considerando que la mayoría de las presentaciones las realizamos en boliches, donde la gente consume mucho alcohol y de donde salimos en la madrugada.
Conozco a muchas personas a quienes asaltaron, a quienes agredieron físicamente para quitarles un celular, la billetera e incluso los instrumentos.
Y lo peor es que nos atracan así nomás y cada vez es más fácil que te roben. No hay seguridad. Nos vemos obligados a ser muy cuidadosos en la noche”.
“No se puede tomar medidas, ya que los criminales actúan donde sea”
BORIS VÁSQUEZ, vientista de la Orquesta Sinfónica Nacional.
“No hay caso de tomar precauciones. Yo vi dos asaltos, uno a las 14.00 en la puerta del mercado de Sopocachi, donde había unas 80 personas. El otro fue en la avenida 6 de Agosto, donde también había muchas personas y nadie hizo nada.
En mi caso, yo estaba volviendo después de tocar en un matrimonio de primera. Habíamos terminado de actuar a eso de las 22.30 ó 23.00, tras lo cual dejamos los instrumentos en un lugar de confianza. Yo vivo a cuadra y media de este último sitio (zona de Sopocachi).
Cuando me retiré a mi casa, justo en la puerta recibí un fuerte golpe en la cabeza que me dejó inconsciente y desangrándome. Me patearon y me lastimaron gravemente una mano. Poco después, gracias a la ayuda del portero, pude levantarme e ir al Hospital Obrero.