Es un círculo vicioso: El gobierno del presidente Raúl Castro elimina las restricciones a la venta de artículos de consumo, pero esos bienes están fuera del alcance del ciudadano común, cuyo sueldo es pagado en pesos cubanos que no valen nada.
Casi todos los artículos deben ser pagados en pesos convertibles, conocidos como CUC y cuyo valor es 24 veces el del peso cubano. El CUC es la única moneda aceptada en los comercios conocidos como “el shopping”, que venden una cantidad de artículos que los cubanos ven sólo en sueños: televisores de pantalla plana, cosméticos franceses y carne uruguaya.
Raúl Castro ha expresado que está de acuerdo con que el sistema de dos monedas debe ser modificado, pero sabe que hacerlo no será sencillo.
Algunos economistas señalan que un primer paso podría ser vender bienes y servicios en pesos, no en CUCs. “Eso aumentará la demanda y aumentará su valor”, comentó Arch Ritter, experto en la economía cubana de la Universidad Carleton de Ottawa, Canadá. “Si uno solo puede comprar estas cosas con CUCs, estas reformas no servirán de mucho”.
Si se reduce el valor del CUC, habrá una enorme demanda en los negocios caros, creados para turistas y extranjeros, y en los que el cubano común debe pagar sumas inalcanzables para su bolsillo por artículos básicos. Una botella de aceite de cocina cuesta cuatro días de salario.
Raúl Castro y economistas cubanos coinciden en que habrá que aumentar la productividad antes de unificar las dos monedas. Pero eso no alcanzará, según el economista disidente Óscar Espinosa, quien opina que los salarios actuales no estimulan la productividad. La Habana, AP