Comando, Delirium Tremens, El Momia, Roy Fuecker y Doctor Wagner toman el escenario con máscaras en una apuesta nacida en los 60.
Texto: Jorge Quispe • Fotos: Andrés Rojas
Delirium Tremens nunca perdió un combate. El Momia es el actual campeón. El escenario hierve y los seguidores esperan con ansiedad la pelea. La guitarra eléctrica de Roy Fuecker lanza el primer grito, el público se para y la batería de Doctor Wagner marca el beat. Desde el centro del cuadrilátero las cuerdas vocales de Comando sueltan: ´Con mi tabla de totora voy surfeando en el Titicaca´.
El ´surf´, una corriente musical nacida en los años 50 y 60 en las playas de California, Estados Unidos, hoy es relanzada por cinco bolivianos enmascarados como luchadores mexicanos, país donde este género cobra más adeptos.
Surfin Wagner crece en La Paz como una ola del mar. Pero, ¿surf en un país mediterráneo? ´Es una reivindicación marítima. Nosotros mismos nos cuestionamos sobre el porqué hacer surf si ni siquiera tenemos mar, pero al final, el amor por la música fue más´, cuenta Doctor Wagner, creador y fundador de la agrupación musical.
Lucha libre para bailar
Mientras El Santo lucha contra las Mujeres Vampiro en el celuloide, se escucha de fondo la música de Dick Dale, el padre del género surf. La película de los 60 fue un éxito en México, no sólo por la popularidad de El Enmascarado de Plata, sino también por su fuerza musical. ´Así nació la primera relación entre el surf y la lucha libre´, explica con voz grave Comando.
Comando, el vocalista, luce un antifaz negro con vivos dorados, infla el pecho, adopta la pose de luchador y ataca. ´Nos preguntan por qué usamos máscaras mexicanas, cuando la misma lucha libre boliviana la adoptó. Nosotros crecimos con estas imágenes, somos admiradores de El Santo y Blue Demon, por eso las usamos´.
Para unos puede ser marketing, pero para el Doctor Wagner es más que eso. ´Al tener la máscara, ellos (sus seguidores) nos imaginan como quieren, despertamos la imaginación del público´.
Al estilo original del surf, la banda boliviana le agregó su propio sello. ´Lo adaptamos a un país mediterráneo, con algo de punk´.
Las canciones combinan temas del país y su belleza natural con zombies, muertos vivientes, fantasía, el más allá y lo oculto.
Un espectáculo garantizado
En el cuadrilátero, El Momia deja sin aire a Delirium Tremens que no puede zafarse de una llave. El árbitro inicia la cuenta: ´Uno, dos…´, y antes del fatídico: ´Tres´, Delirium Tremens hace un esfuerzo sobrehumano y queda libre. El combate continúa. Esto es sólo una parte del espectáculo que ofrece la Surfin Wagner.
´El surf como imagen de la lucha y nuestra propuesta en vivo, eran algo que estaba buscando la gente para liberar todas sus tensiones´, sostiene firme Comando.
Desde junio del 2007 hasta febrero, la Surfin Wagner tuvo 12 presentaciones y cada tocada es promocionada con afiches similares a los que se usaban para las peleas. ´Máscara contra delineador. Surfin Wagner contra los Súper Star´, reza un cartel, y otro ´Lucha de relevos al estilo australiano, Surfin Wagner contra Supay´.
A todo ello se suma el público, con quien Comando interactúa, baila y se entrega a ellos. ´La gente es nuestro foco de atención nosotros armamos la fiesta, pero ellos deben llevarse la alegría´.
¿Quiénes son tras las máscaras?
Ninguno de los cinco integrantes revela su identidad. Es parte del rito de los luchadores, y aunque ellos no lo son, siguen la tradición. Pocos son los que realmente conocen sus rostros, por eso cuando alguien pregunta, ¿quién es Roy Fuecker?, prefiere que los rumores hablen. ´Dicen que es uno de los gemelos de los K’achas´. ¿Y quién es Delirium Tremens? ´Dicen que es Gerardo Arias, de Savia Andina´. Todo es válido en este mundo de fantasía de luchadores. ´Nuestras imágenes nos darán inmortalidad´, espeta El Momia.
Mientras sus fans se sumergen en el planeta de la Surfin Wagner, la agrupación ahora muestra su segundo trabajo —´¡Qué horror!´— hecho en los estudios de Entropía. Son cuatro canciones que demuestran mayor madurez respecto al ´Surfers del Choquellapu´, la primera entrega de enero de este año, cuyo tema bandera fue “Las mujeres vampiro”.
Si bien en los años 60, el movimiento del surf fue fugaz, ahora se relanza desde México y tiene en Bolivia una veta por explotar.
Cuadrilátero, escenario... qué más da. El Momia ratifica su condición de campeón: en el piso yace Delirium Tremens. La guitarra de Roy Fuecker suena otra vez y la batería de Doctor Wagner marca el ritmo trepidante. En la oscuridad surge una voz: ´¡Qué aburrimiento! ¿Si vamos a la playa?´
— Pero si no tenemos playa...
— ¡Pero sí tenemos surf!
PERFILES
Comando. Pone la voz, anima y baila en cada presentación, además de ser fotógrafo. ´No necesito estereotipos´, se enorgullece. Adoptó el personaje de la lucha libre mexicana, por lo que toma esas poses. Admira al vocalista de Black Jack, Cacho Cisneros.
Doctor Wagner. También le llaman Pedro Wagner; es el cerebro de la Surfin Wagner. Toca la batería y también pone la voz. Escucha a Venturs, Exquizitos, Cure y Surf Punks, entre otros. Uno de los pioneros de esta corriente en el país, sueña con tocar en México.
Delirium Tremens. Interpreta el bajo. En el mundo de su personaje, es el adicto a los alcoholes. Escucha a los grupos: Doscientostrece, Lebudo, Quivo, Los Calzoncillos Atómicos, Lavaka, y le gusta el punk, rock n\'roll y metal.
Roy Fuecker. Habla con la guitarra. Le gusta oír a: Roy Orbinson, Lips Inc, Richard Clayderman, Juan Formel y los Van Van, Boney M, Tony Basil, Midnight Oil y Blondie. Roy es junto a El Momia, la primera y la segunda guitarra de la banda, sonido que marca el ritmo de la surfing.
El Momia. Toca la guitarra y pone el espanto en las presentaciones. Está desde la formación del grupo y su gusto musical se reparte entre Caifanes, Jaguares, Metállica, Luz Del Ande y los Beach Boys.