La renuncia de Álex Contreras al cargo de Vocero Presidencial, que ejerció por más de dos años, ha generado una ola de especulaciones en el sentido de que en el MAS se estaría dando una crisis de división. Por eso, tanto el partido de oposición como los propios militantes del partido oficialista dieron exagerada importancia a una simple salida de una persona que no representaba una ideología ni tenía adeptos o seguidores que pudiesen provocar una escisión.
Lo que ocurrió es un conflicto entre dos personas: Juan Ramón Quintana y Álex Contreras, guiadas con seguridad por competencia de quién está más cerca del Presidente. En ese sentido, desde el punto de vista sociológico, no es un hecho social que pueda cambiar el comportamiento colectivo de las masas; por eso, la renuncia de Contreras quedará como un suceso personal.
En la estructura del MAS no hay pugna de liderazgo, ya que simplemente todos existen políticamente bajo los paraguas de Evo Morales. Todos los que están alrededor del Presidente no se valen por sí mismos, ni por su ideología ni por su capacidad de liderazgo; valen en tanto Evo está presente ahí y desaparecerán en tanto también desaparezca el liderazgo de Evo.
Ahora, es cierto que el MAS, como partido, no tiene una ideología unitaria; en él convergen las ideologías del socialismo y el indigenismo, cada uno desde sus diversas corrientes e interpretaciones; hasta están presentes los neoliberales oportunistas. Todos amparados bajo el líder único, Evo Morales.
Desde este punto de vista, la crisis del MAS sólo es posible a partir de los siguientes escenarios: A) Con la caída acelerada del liderazgo de Evo Morales por no responder a la expectativa de los movimientos sociales en el sentido de mejorar las oportunidades de los sectores históricamente relegados; y B) Si aparece una asociación de líderes que combine una formación ideológica y vinculada a la organicidad de los movimientos sociales.
Las reivindicaciones de tipo étnico y la capacidad de trascender hacia las clases sociales seguirán siendo factores determinantes en el logro del éxito político de los nuevos líderes que pueden surgir después del liderazgo de Evo. Eso significa que no habrá mucha cabida para aquellos que planteen una tercera opción, entre la visión de la oligarquía y la visión de los movimientos sociales. Otro elemento que hay que anotar es que, en el éxito político de cualquier líder, continuará influyendo la pertenencia a uno de los grupos indígenas que tenga capacidad de construir oportunidades más allá de las fronteras étnicas y plantear con claridad el nuevo modo de producción en el campo de la economía.
Entonces, la crisis del MAS no se verá en estos momentos de gobierno, sino se dará en el momento de la elección general, ya que surgirán liderazgos de origen indígena para entrar a la competencia electoral. Y, en el caso del partido de gobierno, si Evo no es nuevamente postulado para la Presidencia, hay una alta probabilidad de fragmentación en pequeños grupos dispersados en diversos partidos. Sólo en ese caso, podremos entonces hablar de la crisis del MAS y no por peleas de individuos, tal como ocurrió con Álex Contreras y Juan Ramón Quintana.
*Félix Patzi es sociólogo y ex ministro de Educación (2006 - 2007).
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