Paraguay, uno de los países con la mayor riqueza hidroeléctrica de la región, pero a la vez con el mayor nivel de corrupción, pobreza y baja competitividad, vivirá el próximo 20 de abril un proceso electoral inédito en los últimos 60 años de su historia, pues como no ha sido usual, las encuestas señalan —con algunas variantes— la posibilidad de que el Partido Colorado, que ha estado en el poder por seis décadas, pueda ser desplazado del mismo ante la popularidad de Fernando Lugo y la Alianza Patriótica para el Cambio, que se perfila como una opción de izquierda que inquieta a los conservadores paraguayos.
La mayoría de las encuestas dan una ventaja a Lugo —aunque otras señalan un empate—, pero más allá del resultado final, lo más probable es que el cambio llegue a Asunción. Parece inevitable que por primera vez un ex sacerdote de tendencia popular asuma el Gobierno o bien lo haga una mujer: Blanca Ovelar, candidata del partido oficialista.
Lugo, cuya tendencia es de centro izquierda, ha planteado en lo económico la revisión de los acuerdos energéticos con Brasil en el afán de mejorar los precios de venta y por ende los ingresos que recibe Paraguay. De igual forma, propone impulsar la producción cooperativa como método para lograr mayor producción y disminución de la pobreza. En el área de educación, propone la reforma de los centros de formación docente y la integración de las universidades al desarrollo del país; en salud, la implementación de un sistema universal y gratuito. En lo referido a las relaciones internacionales, una vinculación con los países de la región en base al respeto y la libertad, pero sobre todo apuesta por el Mercosur. Destaca en el candidato de Alianza Patriótica, el carisma y relación con los sectores pobres, por lo que su llegada al Gobierno podría confirmar la ola izquierdo-populista que vive el continente.
Analizando las propuestas lanzadas por los candidatos, Blanca Ovelar, ex ministra de Educación del gobierno colorado, muestra mayor solidez y conocimiento de la cosa pública en los ofrecimientos al electorado. No podría ser de otra manera tomando en cuenta su experiencia política y administrativa. Sobresalen sus propuestas en el área de salud con la gratuidad del servicio para todos, así como la contratación de 1.000 médicos por año en el afán de mejorar la cobertura; en educación, el programa de alfabetización y postalfabetización y un sistema de educación permanente; en economía ofrece llevar al Paraguay de la agroexportación a la agroindustria, apoyada en la inversión extranjera. En los temas de corrupción y justicia, propone una reforma constitucional que permita disminuir la dependencia a intereses político partidarios.
Otros candidatos que aparecen con menores opciones son Lino Oviedo, de Unace, y Pedro Fabul, de Patria Querida.
Habrá que ver la definición del pueblo paraguayo, lo cierto es que nuevos vientos correrán inevitablemente por nuestro vecino del sur. Resta saber cómo afectará este resultado al delicado equilibrio del continente.
*José Luis Bedregal V. es especialista en Gestión Pública.
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