Los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Estados Unidos, George W. Bush, dijeron ayer haber progresado en la resolución de su disputa sobre el proyecto norteamericano de instalar un escudo antimisiles en Europa, tras la reunión que mantuvieron a orillas del mar Negro.
Bush calificó la reunión como "un gran paso adelante" para superar reticencias rusas al despliegue del sistema en Polonia y República Checa. La declaración señala que Rusia "no está de acuerdo" con el proyecto de escudo antimisiles, pero está satisfecha por la medida planteada por Washington para superar su desconfianza.
Como tercera vía, la declaración final esboza la posibilidad de establecer una cooperación a gran escala en la defensa antimisiles. "Ambas partes expresaron interés en crear un sistema para responder a potenciales amenazas de misiles en el cual Rusia, Estados Unidos y Europa participen como socios en igualdad de condiciones". Sochi (Rusia), AFP