El diagnóstico y vigilancia de enfermedades como hantavirus, malaria, dengue, chagas y leptospirosis en el país forma parte de las primeras acciones que emprenderá el Gobierno boliviano como parte de la protección de la salud ante el cambio climático.
Durante el acto de conmemoración del Día Mundial de la Salud, que este año centra su mirada en los efectos del cambio climático, el ministro del sector, Wálter Selum, anunció la firma de un acuerdo con el Ministerio de Planificación del Desarrollo para trabajar en la evaluación, prevención y adaptación frente a las enfermedades que se expandieron por el calentamiento.
Según la experta del Programa Nacional de Cambios Climáticos (PNCC), Marilyn Aparicio, el aumento de las temperaturas facilita la proliferación de los vectores o agentes que transmiten los males en zonas donde no existían, como es el caso de la reciente aparición de enfermedades típicas de zonas tropicales y de la Amazonía en el altiplano.
Entre los casos citados está el brote de la malaria de altura, a 50 kilómetros del lago Titicaca y el aumento de las zonas de chagas.
Para evitar que el fenómeno se propague, los dos ministerios ejecutarán el Mecanismo Nacional de Adaptación para disminuir los efectos del cambio climático.
“Básicamente debemos generar alertas tempranas, con información precisa, para que cada sector pueda planificar sus acciones”, agregó el viceministro de Planificación Territorial y Ambiente, Miguel Ángel Rojas.
Esto implica un sistema de vigilancia epidemiológica a nivel nacional, destinada a detectar hantavirus, malaria, fiebre amarilla, leptospirosis y chagas.
TIPOS DE ENFERMEDADES
Directas • Son aquellas que resultan de los desastres naturales, sin intervención de vectores. Entre éstas están las enfermedades infectocontagiosas y respiratorias.
Indirectas • Son males en cuyos ciclos intervienen otros factores, como animales transmisores. Aquí se encuentran el hantavirus, leptospirosis, malaria, chagas y dengue.