El presidente George W. Bush anunció ayer la decisión sin precedentes de enviar al Congreso unilateralmente el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia para forzar su ratificación o rechazo en 90 días alegando que detrás de su acción estaba la seguridad nacional de Estados Unidos "en una región crítica".
En una reacción inmediata, el senador Harry Reid, líder de bloque mayoritario demócrata en el Senado, calificó la maniobra presidencial como "una falta de respeto hacia el Congreso" que sólo acentuaba las posibilidades de que el tratado no fuera aprobado por las dos cámaras controladas por la oposición.
Bush, hablando a la nación desde la Casa Blanca, sostuvo que en el acuerdo "lo que está en juego para nuestra seguridad nacional es sumamente grande que no podemos permitir que concluya el año sin una votación".
Esa posición fue calificada por Reid como "un gran error". "Un tratado de libre comercio no es un paquete de ayuda exterior", manifestó Reid. "No es tampoco un favor a gobiernos amigos ni substituto de un compromiso sensible y sostenido de política exterior en el hemisferio. Un tratado comercial es esencialmente un acuerdo permanente de integración económica".
Bush dijo que el país sudamericano no sólo encara amenazas de terrorismo y narcotráfico de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), sino también "un régimen hostil y antiestadounidense en Venezuela".
Aunque sin mencionarlo por su nombre, afirmó que el presidente Hugo Chávez "se ha entrevistado con líderes terroristas de las FARC y emplazado tropas en la frontera colombiana como formas de intimidación hacia el gobierno y pueblo colombianos".
No hubo una reacción inmediata de Chávez. Pero Ricardo Sanguino, presidente de la comisión de finanzas del Congreso venezolano, señaló que el tratado generaría una "competencia totalmente injusta" en países vecinos de Colombia. Washington, AP