Tres personas han perdido la vida en España a causa de la enfermedad de las vacas locas, presumiblemente por haber ingerido carne de reses infectadas.
La primera víctima fue una mujer de 26 años residente en Madrid, el 2005, a la que se suma el fallecimiento conocido ayer de dos castellanoleoneses, el 28 de diciembre de 2007 y el 7 de febrero de 2008. Las encefalopatías espongiformes transmisibles o enfermedad por priones son un grupo de patologías neurodegenerativas que afectan tanto a animales como a humanos, en los que el periodo de incubación suele ser de 10 a 20 años.
El trastorno en personas se relaciona con el consumo de carne de reses con EEB, una patología que se descubrió en el Reino Unido a mediados de los años ochenta y que ha causado al menos unas 150 muertes, la mayor parte en países europeos.
El primer fallecimiento se registró en Gran Bretaña en 1996 y desde entonces se han confirmado afectados en otros países como Japón, Reino Unido, Francia, EEUU, Italia y Canadá.
Las vías de transmisión del mal a las personas todavía no están claras mientras que en los animales se transmite a través del pienso, preparado a partir de compuestos procedentes de los huesos, médula y cerebro de reses dañadas. Algunos expertos descartan la posibilidad de que la infección en personas se adquiera por la ingesta de carne porque los priones, versiones dañadas de proteínas presentes en el cerebro, son distintas en los seres humanos. Madrid, EFE