El emblemático 9 de Abril, es decir, la Revolución Nacional en su día más importante, es recordado casi siempre, a veces en buenos tiempos y a veces en tiempos aciagos.
La crítica situación del momento y a modo de reflexión, nos invita a comparar las condiciones del cambio político, social y cultural de 1952, con el que hoy se intenta en el país. Innegable es el hecho de que nuestra sociedad y su historia tienen una forma de espiral. El ímpetu rebelde y la demanda son constantes, aunque no así sus resultados.
Para Burdeau, el hecho político en estado puro no existe, es el hombre el que politiza los hechos; entonces, la conducción política adquiere sentido para hacer del proceso algo histórico o simplemente un hato de pasiones declaratorias extraviadas y sin rumbo.
Una diferencia de la Revolución Nacional con el actual proceso es que aquélla tuvo un sentido de adaptación a la realidad concreta del país, auscultó antes de cambiar, estuvo segura de conocer la dimensión exacta de los hechos. Su teoría revolucionaria partió de las experiencias políticas que en el día a día acumulan las multitudes, en busca de sí mismo y no como parte de una estrategia sobrepuesta.
La Revolución Nacional se planteó el objetivo de un Estado fuerte, concurrente y equilibrado. Se abordó la cuestión nacional a partir de los factores que nos unen y no de aquellos que nos dividen. No se adoptó como método la revancha racial, ni el cobro de viejas cuentas sociales; se ascendió conceptualmente producto de una visión dialéctica en su pensamiento, a un encuentro simultáneo entre los recientemente incorporados y los que ya tenían su espacio.
El cambio político fue duro y profundo, conflictivo y polémico, como es todo cambio, pero mantuvo la cohesión nacional, territorial, cultural, política e ideológica; las utopías de aquel momento no liquidaron la unidad nacional, sino más bien la viabilizaron. El centro político no castigó ni alejó a otras estructuras ciudadanas; al contrario, incorporó, atendió y fomentó su crecimiento para una simetría nacional que hoy da cuenta, con su propio desarrollo, como es el del oriente y el sur del país.
El proceso revolucionario combatió duramente a la oligarquía minero-feudal, pero no a los pueblos ni a los ciudadanos que vivían coincidentemente en aquellas áreas de influencia económica de estos potentados. El cambio fue concebido para afectar intereses particulares de aquellos actores y factores que distorsionaban la convivencia nacional, no para afectar como ahora a intereses regionales o agentes productivos.
La Revolución Nacional no necesitó debilitar los poderes del Estado, ni siquiera ocultarse para redactar una ´nueva´ Constitución. Las multitudes armadas se incorporaron con gran visión al ejercicio político de la vida democrática que, aunque precaria en su desarrollo institucional, ya era vital para entonces. No se obsesionaron sus líderes con la letra muerta de un texto constitucional que describía la felicidad de las masas en el plano teórico, más bien las convirtieron en el sujeto fundamental del proceso de cambio, a través de una eficaz acción política que alejó incertidumbres, dando sentido al cambio.
Tres pilares fundamentales fueron la clave del éxito, sin los cuales hoy no se podría explicar Bolivia, el MAS ni el Presidente que tenemos, pues ellos son el producto social y el resultado histórico de aquella operación política: La alianza de sus clases sociales, de sus estructuras productivas y de sus realidades culturales; la construcción de una economía mixta, donde el sector privado y el sector social y público encuentren sentido único en el proceso económico y su desarrollo; un Estado de derecho y una democracia formal.
Claro está que este proceso tuvo errores y limitaciones, tareas inconclusas y despropósitos. Pero cuánta diferencia se puede decantar entre aquel proceso de cambio y éste, que todavía no encuentra forma. Hubo un 9 de Abril, un estadista: Víctor Paz Estenssoro, y un verdadero partido. Esas son las diferencias que hoy le hacen más grande.
*José Luis Harb es militante de base del MNR y ex viceministro de Gobierno.
Nadie puede robarnos Abril
El nueve de abril amaneció con la noticia, propagada por radio Illimani, de que la ‘revolución había triunfado sin el derramamiento de una sola gota de sangre’. (…) pero esa mañana las cosas cambiaron. (…) Al principio se escuchaban pocas balas, pero conforme avanzaba la tarde, se combatía abiertamente. (Marcela Siles de Gerke, Visiones sobre la Revolución).
El trigo y la cizaña
El canciller brasileño, Celso Amorim, después de entrevistarse con las partes en el actual conflicto boliviano por las autonomías, y con la mejor intención de ayudar a solucionar la reyerta, no tuvo otra salida que redescubrir la pólvora al afirmar con prudencia diplomática: que "la situación es difícil".
¡Alerta!, las adolescentes se embarazan
Parece increíble que pese a las innumerables campañas sobre el uso de métodos anticonceptivos, la masificación de la información sobre la planificación familiar y demás instrumentos para reducir la mortalidad materna, diseminación de las infecciones de transmisión sexual y, por qué no decirlo, para evitar al máximo la tasa de abortos utilizando medios de comunicación masiva como la televisión, radio, internet, etc., las adolescentes bolivianas sigan embarazándose de forma muy temprana.
Una dramática perversión
Estados Unidos es el primer país del mundo por su potencia política, económica, científica y tecnológica, y el referente privilegiado de la democracia mundial.
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Como Fidel, sin ningún cambio
Mantendrá el socialismo pero flexibilizará la economía