La justicia argentina condenó a 22 años de cárcel al policía argentino Hernán Matías Martínez por los delitos de tentativa de homicidio, odio por nacionalidad, robo agravado y privación de libertad indebida, cometidos hace dos años contra el boliviano Édgar Espejo Parisaca (22).
El jefe de la misión diplomática de Bolivia en ese país, ministro consejero Sixto Valdez Cueto, declaró que “esta sentencia es histórica para la lucha contra la discriminación y la prepotencia en contra de los bolivianos y de cualquier otro ciudadano”.
El caso se remonta al 12 de marzo del 2006, en Villa Soldati, un barrio de Buenos Aires en el que residen miles de bolivianos. Ese día, los policías Javier Armengol y Hernán Matías Martínez detuvieron ilegalmente a Espejo, que se encontraba en la calle tras comprar un pedazo de pollo que pretendía comer.
Espejo contó al tribunal que los oficiales lo insultaron y comenzaron a golpearle. “Cuando yo les suplicaba que no me peguen más, ellos me pegaban más, y repetían: negro de mierda, por qué no te quedas en tu país. Me trataban de negro, de boliviano de mierda, narcotraficante. Vos eres cómplice de Evo Morales. Cocainero”, relató la víctima.
Los policías aseguraron que lo matarían. “Uno de ellos, el más joven, saca su arma y me dispara directamente a la boca. ‘Abrí’, me dice. Bueno, yo abro y jala el gatillo y no sale la bala”, lo cual hicieron en una ocasión más.
Los agresores le robaron sus pertenencias y luego le dispararon en la pierna y el cuello. Espejo salvo milagrosamente la vida.
El cónsul general de Bolivia en Buenos Aires, José Alberto Gonzales, destacó el trabajo del abogado de Espejo, Melquíades Oña, porque “ha sido prolijo”, y el de la fiscal del caso, ya que “dio una lección legal y de derechos humanos”. “Lo que le pasó a Édgar no es un caso aislado. Hay hechos que sistemáticamente se vienen repitiendo en distintas oportunidades”, agregó.
Según Gonzales, la justicia sentó un serio precedente al incluir en la sentencia la causal de discriminación racial. “Eso es un elemento que en el futuro va a ser tomado muy en cuenta, no sólo por la justicia sino por todos aquellos que abusan a nuestros compatriotas”, sostuvo.
Valdez aseguró que la mayoría de los argentinos es gente generosa y respetuosa, pero se declaró preocupado por los datos del mapa de la discriminación del Instituto Nacional Contra la Discriminación de Argentina, en el que los bolivianos ocupan el primer lugar entre los extranjeros discriminados.
Seguimiento a otros casos
El jefe de la misión diplomática de Bolivia en Argentina, ministro consejero Sixto Valdez, dijo ayer que la condena que recibió uno de los policías que agredió al boliviano Édgar Espejo el 2006, permitirá reactivar otros casos de violencia y discriminación denunciados por residentes de Bolivia en ese país.
Entre los casos mencionados por el representante diplomático está el incendio de un taller clandestino, en el cual murieron seis bolivianos. El juicio del siniestro, acaecido hace dos años, se encuentra paralizado, aunque Valdez sostuvo que acelerarán la investigación y el proceso. En un contacto con la red de radios gubernamental Patria Nueva, también mencionó el juicio a un radialista argentino que profirió insultos racistas contra bolivianos en el aire, y la muerte de una muchacha que fue empujada en un tren.
“Como éstos, existe muchos otros casos de compatriotas que son discriminados y asesinados cuyos juicios están paralizados, pero ahora ya hay un precedente”, adelantó Valdez Cueto.
Édgar Espejo Parisaca fue agredido y dado por muerto en Buenos Aires hace dos años.