La Cinemateca Boliviana (final Rosendo Gutiérrez) y el Museo Nacional de Arte (en la esquina de la plaza Murillo) se suman este año a los escenarios del Fitaz.
La arquitectura contemporánea de la primera será el marco para la presentación de dos obras del teatro boliviano, como son las que dirigen, respectivamente, Diego Aramburo —con una pieza de Beckett— y Sergio Caballero —con su lectura de Shakespeare—. En cambio, la estructura colonial del museo acogerá a Eduardo Calla, cuya dramaturgia y puesta en escena nada tiene de tradicional.
Asimismo, la Cinemateca es el lugar de los foros diarios que desde el viernes a las 11.00 permitirán dialogar sobre las obras vistas la noche anterior.
En ambos casos, se trata de espacios que obligan a puestas en escena no convencionales, como ocurre con el Museo de Etnografía y Folklore que será la sede de las Veladas Brechtianas dirigidas por David Mondacca.
A nivel de teatros, los municipales concentran la mayor parte de la programación. El escenario Alberto Saavedra Pérez tiene, esencialmente, a los grupos internacionales, excepto una obra boliviana que, en su estreno el año pasado, fue dirigida por Maritza Wilde, cabeza del Fitaz.
En el Teatro de Cámara, anexo al Municipal, abundan los monólogos, nacionales y de fuera.
La Casa de la Cultura es el punto de encuentro de actores y niños. Allí se presentarán, por las tardes, las seis obras infantiles. En este mismo lugar habrá otras cinco funciones de noche (21.00) para todo público.
Igualmente, para los noctámbulos, el Búnker, escenario alternativo que se encuentra en la avenida Uruguay, muy cerca de la terminal de buses, mostrará tres obras de grupos nacionales, cada una por dos días.
De Le cirque du soleil a La Paz
Marc Laliberté, técnico de luces de Le cirque du soleil (El circo del sol), famoso grupo multinacional del espectáculo, estuvo en La Paz. Acompañó al suizo Daniele Finzi Pasca en la función de Ícaro del sábado 5 en el Teatro Municipal.
´Las cosas simples son las más difíciles de hacer´, dijo al referirse a los limitados recursos, respecto a los que está acostumbrado, y con los que tuvo que trabajar en el escenario paceño. ´Es bueno para mí y para Daniele —que ha creado una obra para Le soleil y para la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos del 2006—, luego de trabajar en medio de tanta tecnología, retornar a lo simple, a los orígenes´, comentó.
Laliberté encontró buen sonido, apropiado personal técnico; pero ´faltan luces, hay que equipar (al Municipal)´, recomendó.