La afición por la lectura suele inducir a seguir por el camino de las letras, a manera de realización personal. Pero, lamentablemente, no todos asumen el reto, le suelen temer a la frustración pública. Otros, a veces los más intrépidos y aventurados, se lanzan a consumar la hazaña, pero no siempre —tal vez la mayor parte de las veces— consiguen satisfacer su sueño dorado, lo que es una pena, por lo que suele aducirse, con cierta ironía, que ´lo que natura no da, Salamanca no presta´. Sin ánimo de desmerecer a nadie, más bien con la pretensión de que en Bolivia haya más creadores, para disfrutar y recrear sus obras con la intensidad que merecen, siempre quedan algunos que por su esfuerzo, sus estudios, su talento y la firmeza de su decisión logran imponerse. Este puede ser el caso de Verónica Ormachea Gutiérrez.
Empezó a trabajar conmigo en la agencia de noticias United Press International (UPI). No quisiera que se lo tome como un halago gratuito, pero cada vez me sorprendía más con los alcances que tenía, particularmente en las entrevistas.
Pudo haber sido una excelente entrevistadora de televisión, pero se ve que esa no era su meta; solamente ella sabía lo que pretendía ser. El caso es que se empeñó en enriquecer sus conocimientos y aptitudes de manera académica, exponiendo una gran dosis de fortaleza y también de personalidad.
Muchos miran pasar el tiempo, a veces son críticos en demasía con el resto, pero lo peor es que no se atreven, por cuenta y riesgo personal, a tentar en ser escritores, pintores, músicos o al menos a deleitarse con escucharla, aunque sin entender plenamente, la música clásica.
Verónica —Vero, como le dicen— quiso alzar vuelo, con la decisión que muchos no se atreven o les hace falta. Si bien las posibilidades materiales se lo han debido permitir, el hecho es que se lanzó a realizar estudios afines con sus planes en La Sorbona, de París, la universidad por excelencia de Europa, y después a Harvard, de la que se dice que es algo así como la catedral de la cultura universal. En los claustros de ambas universidades realizó, seguramente, los estudios que le interesaban.
Antes de que fuera a Harvard, Verónica dio ya la sorpresa de escribir su primer libro: Entierro sin muerte (a mi gusto, excelente título), dedicado al secuestro de Samuel Doria Medina. En esta obra, demostró que antes de escribir investigó los hechos con profundidad y los desarrolló como una cronista con experiencia creciente. La crónica periodística es una combinación que exige aportar datos y al mismo tiempo realizar la interpretación de los mismos, con lo que se tiene el sustento para armar una trama.
Tales son los componentes de una narración, de manera que Verónica podría estar llegando a la madurez, al menos así parece, con Ingenuos (el título dice tan poco que no valía la pena usarlo). Por razones de espacio, el comentario del libro requiere otra nota.
*Alberto Zuazo Nathes es periodista.
Luego del 4 de mayo
El 4 de mayo se ha convertido en algo así como una fecha fatídica que inquieta a propios y extraños; por una parte porque en Bolivia los momentos más críticos de alguna u otra manera suelen encontrar una salida mediante su postergación —que esta vez no parece posible—; y por otra, porque en torno al 4 de mayo se están generando una serie de aprestos, tanto desde quienes defienden este proceso y no pretenden bajo ninguna circunstancia reconsiderarlo,
Después de la turbulencia andina
Aún están por verse los efectos diplomáticos que tendrán, para los países andinos, los acontecimientos de marzo en la frontera colombo-ecuatoriana. Si bien parecía que la situación en la región volvería paulatinamente a la normalidad después de las disculpas y el mea culpa de Colombia en la Cumbre de Río,
¿Hacia dónde vamos?
Desde el 2003, hemos perdido el rumbo en nuestra política energética. Hasta fines de ese año, el país estaba firmemente encaminado a convertirse en el centro regional de abastecimiento y transporte de gas, denominado "el país Gas Hub" para el Cono Sur. Huelga resaltar las ventajas económicas, y sobre todo geopolíticas, que hubiéramos adquirido.
Borrón y cuenta nueva
Es tiempo de borrón y cuenta nueva. El tono y el contenido de los discursos, empezando por el de Rodríguez Zapatero, nada tienen que ver con los de hace cuatro años. Ni siquiera con los debates del final de legislatura.