La pobreza es el cáncer que agobia a la mayor parte de las naciones. Cada ideología tiene su propia solución ‘perfecta’; sin embargo, la observación empírica apunta hasta ahora, a una sola estrategia exitosa.
Una triste caracterización en nuestro subcontinente —en los cuatro o cinco años de un gobierno— es la de un gasto social suficiente para acallar conciencias, sin que dicho gasto reduzca la capacidad de realizar una importante inversión estatal, aparentemente productiva. Con cifras de educación primaria y vacunación se acalla la conciencia de gobernantes y contradictores, mientras se abren dos vertientes. La primera, la más perversa, la de la corrupción. La inversión en infraestructura aparece como la vena desarrollista para ‘distribuir riqueza’… al interior del partido de gobierno, mientras los más vivos se lucran del despojo de un poco de riqueza mal denominada ´neoliberal´. Para evitar lo anterior, en la segunda, el gobierno socialista decide controlar también la inversión productiva —además de la de infraestructura— ante ´la incapacidad de los sectores privados para distribuir ingreso con equidad´. Bolivia pre-MAS o Paraguay son unos buenos ejemplos de la primera, y el chavismo bolivariano de la segunda. Con muchos o pocos recursos, los resultados de superación de la pobreza son paradójicamente desalentadores en ambos extremos.
Aquellos que realmente están reduciendo su pobreza de manera sistemática, se caracterizan por una inversión social que incluye de manera central una capacitación técnica relevante y masiva, la cual es costosa y con efectos que apenas se sienten en una generación. Son países que han forjado una seguridad jurídica, financiera e institucional, que favorece la inversión, no importa si es para hacer empanadas o microprocesadores. Países que descubren que las carreteras, redes de distribución y hasta la salud, sin corrupción, son un buen negocio. Sobran recursos en el mundo y faltan oportunidades para invertirlos con seguridad. Países que convierten sus ventajas comparativas en competitivas. Panamá como eje financiero off-shore de nuestra globa- lización, Costa Rica con seguridad absoluta a la inversión, Chile como exportador diversificado con una visión a largo plazo.
¿En qué se gastan los recursos estatales esos países? En ‘inversión social’ y no en simple ‘gasto social’; en hacer funcionar un sistema estable que apoye y controle con transparencia el frenesí productivo, y curiosamente… en subsidios masivos, por ejemplo a la vivienda o a la salud popular, que apuntan con precisión a la demanda con equidad y sin importar la orientación política del gobierno de turno; dejan la creación de riqueza y empleo a los inversionistas. En ese contexto, el ‘asistencialismo’ y el ‘goteo’ (trickle down) tan desprestigiados… hacen sentido. Por cierto, es lo que hace China comunista.
*Jorge Zapp es consultor internacional.
El día después
Existen percepciones muy polarizadas respecto a qué va a pasar el 5 de mayo: unos creen que Santa Cruz va a ser ya autónoma, a otros les han hecho creer que Bolivia desaparece. Yo creo que el presidente Morales aún no ha decidido si va a intentar amplificar su derrota con el uso de la fuerza y creo que el prefecto Costas aún no ha decidido qué medidas puede aplicar —sin caer en la ilegalidad— para satisfacer las expectativas de los cruceños.
La participación de los niños y niñas
Los niños no comprenden mucho lo que sucede a su alrededor", "no pueden tomar decisiones en aspectos importantes de su vida", "como padres es nuestro deber decidir por ellos".
¡Duro con ellas, Sofía!
Tengo una nieta de cuatro años llamada Sofía, que suele alegrar a todos con su carácter jovial y simpático. De vez en cuando, sin embargo, se enfrenta a objetos que no consigue dominar, y entonces pierde la paciencia y se convierte en una pequeña fiera.
El impudor del MAS
Uno no sabe qué pensar cuando se informa por los medios que los masistas se han convertido en enemigos acérrimos de los bloqueadores de caminos.