Los niños no comprenden mucho lo que sucede a su alrededor´, ´no pueden tomar decisiones en aspectos importantes de su vida´, ´como padres es nuestro deber decidir por ellos´. Son frases que se escuchan cotidianamente y denotan no sólo la poca participación de niños y niñas, sino también la presencia de concepciones tradicionales de la niñez en las que en nombre de la protección, basada en el dominio, posesión y poder, se vulneran los principales derechos a la participación. La participación de niños y niñas permite el crecimiento como personas, con la seguridad de que son importantes y sus opiniones son valoradas. De esta manera, contribuimos también al desarrollo de la responsabilidad sobre sus propias decisiones, las consecuencias de las mismas y el ejercicio pleno de derechos y deberes.
Es imprescindible equilibrar derechos a la participación y necesidades de protección, comprendiendo que la evolución de las facultades y capacidades infantiles genera la posibilidad de tomar mejores y mayores decisiones en
asuntos que les conciernen. La Convención sobre los Derechos del Niño sustenta este principio del desarrollo infantil en su artículo 5 con el concepto de autonomía progresiva, delegándonos la libertad de analizar y reflexionar sobre la mejor manera de enfrentar las particularidades que implica el ejercicio del derecho a la verdadera participación infantil. Queda, entonces, el firme compromiso de consolidar los pilares sobre los cuales será posible la participación, el fortalecimiento de la identidad por la cual es posible la conformación y organización de grupos y el desarrollo de fuertes sentimientos de pertenencia, sin los cuales los intentos de participación organizada se disipan en el tiempo.
De igual manera, se hace prioritario generar procesos para involucrar plenamente a distintos actores sociales de la vida cotidiana de los niños en la promoción de la participación, en consonancia con los artículos 12 al 14 de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Desde la posición de adultos responsables de garantizar el ejercicio del derecho a la participación, queda la labor pendiente de reflexionar sobre nuestras acciones, comprender la importancia de la participación de niños y niñas en nuestra sociedad y actuar en coherencia con ella, contribuyendo a la construcción de una cultura de respeto a los derechos de niños y niñas.
*Ana María de Granda es presidenta del directorio de Aldeas Infantiles SOS Bolivia.
El día después
Existen percepciones muy polarizadas respecto a qué va a pasar el 5 de mayo: unos creen que Santa Cruz va a ser ya autónoma, a otros les han hecho creer que Bolivia desaparece. Yo creo que el presidente Morales aún no ha decidido si va a intentar amplificar su derrota con el uso de la fuerza y creo que el prefecto Costas aún no ha decidido qué medidas puede aplicar —sin caer en la ilegalidad— para satisfacer las expectativas de los cruceños.
La elusiva pobreza
La pobreza es el cáncer que agobia a la mayor parte de las naciones. Cada ideología tiene su propia solución ‘perfecta’; sin embargo, la observación empírica apunta hasta ahora, a una sola estrategia exitosa.
¡Duro con ellas, Sofía!
Tengo una nieta de cuatro años llamada Sofía, que suele alegrar a todos con su carácter jovial y simpático. De vez en cuando, sin embargo, se enfrenta a objetos que no consigue dominar, y entonces pierde la paciencia y se convierte en una pequeña fiera.
El impudor del MAS
Uno no sabe qué pensar cuando se informa por los medios que los masistas se han convertido en enemigos acérrimos de los bloqueadores de caminos.