Niños, sin apuro de crecer La consigna es divertirse y no buscan “madurar” rápidamente. Disfrutan de su edad y consideran que para “ser grandes” les falta mucho tiempo. La idea de que llegar a los 15 años los hace adultos, es coincidente.
CELEBRACIÓN • Alumnos del Segundo "A" de la escuela Juana Azurduy de Padilla, danzan en la plaza Murillo; fue ayer.
Los niños y niñas de La Paz son conscientes de su edad y los privilegios que esto conlleva y ven la edad adulta como un fenómeno muy lejano, que —por cierto— no quieren experimentar todavía.
“Yo todavía soy una niña, porque puedo jugar y divertirme”, explicó Odalís Mendizábal, de 11 años, consultada ayer por este medio, que realizó un sondeo.
La respuesta de Odalís refutó la hipótesis con la que La Razón salió a las calles, de que los niños y niñas de hoy buscan hacerse “adultos ya”.
Con contadas excepciones, los comentarios que hicieron los entrevistados revelaron que el crecer es algo muy lejano y no siempre bien deseado. “Yo todavía puedo jugar y no tengo que trabajar”, comentó Fabián Silvestre, de 9 años.
“\'La percepción que los menores tienen respecto a crecer depende mucho de cómo se los trata en su infancia y cómo se le anuncia el concepto de madurar; ya sea como un hecho inevitable, pero con posibilidades, o como un evento al que hay que temer”, explicó la sicóloga Elizabeth Ordóñez.
Ordóñez sostuvo que si al niño se le habla de algunos aspectos negativos de la madurez, aquél la temerá y querrá continuar siendo menor de edad.
El crecer tiene, en algunos casos, un concepto difuso y demasiado abstracto como para representar una preocupación real para los niños, quienes lo ven como algo muy lejano de su actualidad.
“Soy niño porque todavía no tengo mis 30 años”, aseguró Diego Armando Cruz Mamani (9). Odalís, por su parte, explicó que ella crecerá cuando “sea más grande, cuando llegue a mis 20”.
Si bien los niños de ambos sexos perciben lejano el día que dejarán la infancia, muchos identifican a los 15 años como la edad límite de su niñez.
Tal es el caso de Ana Gabriela Bustamante (11), quien consideró que ella sería una “chica grande cuando cumpla los 15 años”.
“A mis 15 yo voy a ser grande. Cuando tenga esa edad me iré a estudiar a Estados Unidos”, señaló Sebastián Bueno (11).
Mikaela Peláez (8) también compartió la opinión sobre su 15 aniversario, al asegurar que a esa edad es “cuando una deja de ser una niña y se vuelve grande”.
Los 15 años pueden convertirse en un evento temible, sobre todo si se tienen hermanas de esa edad.
“Uno deja de ser niño cuando cumple los 15... sino mirala a mi hermana”, argumentó Franz Flores (11), mientras observaba a su pariente con una sonrisa traviesa en el rostro.
Para algunas niñas los 15 años también representan el alejamiento de sus costumbres por otras nuevas e igualmente intimidantes.
“Todavía puedo jugar con mis muñecas, pero las niñas más grandes sólo piensan en enamorarse”, opinó Tamara (12).
Pero el crecer también implica la llegada de ciertos privilegios que son sumamente atractivos para los bolivianos más jóvenes.
Uno de éstos es el conseguir una mayor independencia para realizar sus actividades. “A mí me gustaría poder ir al colegio y a jugar solo”, expresó Fabián (9). Del mismo modo, Ana Gabriela espera poder “volverme sola con mis amiguitas”. Otra de las características que atrae a los niños de crecer es el tener un nuevo estatus, de ser más que otros por “ser mayor”.
Es el caso de Raúl Velásquez, que a sus 11 años ya no se considera niño, sino “un púber”. “Los niños son los que tienen entre 1 y 10 años de edad. A partir de los 11 somos púberes”, instruyó Raúl.
La sicóloga Ordóñez indicó que los infantes contemporáneos ciertamente “no están hechos como antes” y que son más informados.
“Aunque la velocidad de maduración física y mental es la misma (que en el pasado), muchos niños y niñas parecen más precoces porque los medios los estimulan más”, aseguró Ordóñez.
La Organización de Estados Americanos y la Unicef redactaron, el 12 de abril de 1952, la Declaración de Principios Universales del Niño, para protegerlos.
En esa oportunidad se acordó que cada país debería fijar una fecha para festejar el Día del Niño. El gobierno de Víctor Paz Estenssoro instituyó, en 1955, el “Día del Niño boliviano” el 12 de abril.
2,6 millones de niños es la población infantil de Bolivia, según el Instituto Nacional de Estadística.