Evo es un creyente que acude a la Iglesia en momentos de crisis El Jefe de Estado fue bautizado cuando tenía un año y, en adelante, su formación cristiana se la dio su familia. Durante su gestión hizo críticas muy duras al Clero, pero finalmente acudió a él en momentos difíciles.
PLAZA DE QUILLACOLLO • El presidente Evo Morales da el saludo de la paz a monseñor Tito Solari, en la misa de procesión de la Virgen de Urkupiña, realizada el 15 de agosto del año 2007.
Como ocurre con miles de bolivianos, el presidente Evo Morales es un creyente, por formación de sus padres y de su familia, que generalmente no asiste a misa, pero que acude a la Iglesia Católica en momentos de crisis.
Según una consulta realizada por La Razón a personas cercanas al entorno familiar y político del Jefe de Estado, Morales no es ateo, como podría suponerse por su línea política y por el círculo que le rodea desde su incursión en la vida sindical y luego política. Contrariamente, el Presidente cree en Dios y profesa la religión católica, aunque en combinación con sus creencias indígenas, como ocurre con el grueso de la población quechua y aymara de Bolivia.
No obstante, se acerca a la Iglesia sólo en momentos de crisis, como ocurrió en octubre del 2003 o, recientemente, cuando buscó el respaldo de los obispos para una convocatoria al diálogo, luego de semanas de haber desdeñado esta participación.
Según Esther Morales, la hermana del Primer Mandatario, éste fue bautizado en su pueblo natal, Orinoca, cuando apenas tenía un año, momento en que nació a la vida católica. “Él ha nacido el 26 de octubre y, como sólo para el 4 de octubre llegaban los sacerdotes a Orinoca, porque es su aniversario, es ahí que le han hecho bautizar”, recordó.
De ahí en adelante, dijo que el ahora Presidente, al igual que ella y su hermano Hugo, fueron educados en la fe católica por sus padres, Dionisio y María, ya que los sacerdotes llegaban a su pueblo una sola vez al año. Según indicó, ninguno de los tres hizo la primera comunión u otro sacramento, por la ausencia de un sacerdote en Orinoca, pero mantienen su vínculo con el catolicismo “hasta ahora”.
El propio Morales reivindicó sus creencias en los momentos de mayor conflicto de su gobierno, como en julio del 2006. “Yo soy católico, pero también creo en la religión originaria, en la madre tierra, la Pachamama. Esta religión originaria ha convivido históricamente con la Iglesia Católica, ¿cómo se puede olvidar eso? Si un día tengo que casarme, ojalá el Papa acepte hacerme casar”, señaló entonces.
A los pocos días de haber sido elegido Presidente, confesó que rezaba a Dios y a sus padres en los momentos difíciles.
Su amigo y senador Antonio Peredo (no es creyente), uno de los que acompañó a Morales desde que fue diputado, señaló que la relación de Morales y el MAS con la Iglesia fue positiva, y recordó que incluso en octubre del 2003 se reunieron con el arzobispo de El Alto, monseñor Jesús Juárez, para analizar la crisis del país.
Otros parlamentarios masistas comentaron que los sacerdotes tenían simpatía con el proyecto masista, por su mensaje de defensa de los excluidos y los más necesitados, lo que incluso se habría traducido en un respaldo a la campaña electoral del 2005.
El último 23 de marzo, Morales destacó la “enorme coincidencia (entre el mensaje del papa Benedicto XV) con lo que el Gobierno piensa y hace”. Señaló entonces: “Creo que todos debemos sumarnos a ese mensaje del Papa, apostar por la igualdad de nuestros pueblos, respeto al medio ambiente y compartir si sobra algo entre algunas familias”.
No obstante, según sus colaboradores, tuvo un distanciamiento con la Iglesia a partir del lanzamiento de la propuesta del Estado laico y la reforma de la educación, pretendiendo eliminar la asignatura de Religión de la currícula escolar, proyecto defendido por el entonces ministro de Educación, el indigenista Félix Patzi, quien sostenía que “la Iglesia es un aparato ideológico que siempre se alió con la oligarquía”.
Patzi recuerda que “cuando fue lanzada la educación laica, el Estado laico, yo lo veía (a Evo Morales) militante, que estaba de acuerdo con la propuesta, incluso recordaba el pasado oscuro de la Iglesia, Él estaba de acuerdo, compartía con la propuesta, pero después no supe más”.
En ese entonces, el Jefe de Estado declaró: “Estoy muy preocupado por el comportamiento de algunos jerarcas de la Iglesia Católica; actúan como en tiempos de la Inquisición”.
En mayo del 2007, en ocasión de un encuentro mundial de obispos en Brasil, el papa Benedicto XVI advirtió que “hay motivos de preocupación ante formas de gobiernos autoritarias” y el cardenal Julio Terrazas alertó sobre el surgimiento de “posturas revanchistas”.
La respuesta de Morales fue que la Iglesia “decida si va a rezar o va a hacer política”.
Pero con la profundización de la crisis, todo cambió el 14 de marzo de este año. Morales visitó al cardenal Julio Terrazas y le pidió que facilite el diálogo. Así dio inicio a una nueva etapa de su relación con el Clero.
El arzobispo de El Alto, monseñor Jesús Juárez, al evaluar la relación del Mandatario con la Curia, señaló que “el presidente Morales ha sido honesto y ha reconocido lo que la Iglesia hace para este querido pueblo. Y lo que la Iglesia es para el pueblo y ante hechos concretos, servicios que la Iglesia ofrece, yo creo que toda persona de buena voluntad debe tener respeto a la institución”.
“Yo soy católico, pero también creo en la religión originaria, en la madre tierra, en la Pachamama”.
Evo Morales
Relación entre Gobierno e Iglesia
Proyecto • La relación de la Iglesia Católica con el gobierno de Evo Morales se deteriora, cuando en junio del 2006 se propone un Estado laico y se intenta eliminar la asignatura de Religión de la currícula escolar.
Pedido • Tras varias críticas al Clero, el 14 de marzo del 2008 el Presidente se acerca a la Iglesia para pedirle al Cardenal que intervenga en un acercamiento con los prefectos opositores de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Cochabamba, con el objetivo de propiciar el diálogo.
Coincidencias • El 23 de marzo del 2008, el Jefe de Estado encuentra coincidencias con la Iglesia Católica y apela al mensaje del papa Benedicto XVI, que en su mensaje de Semana Santa habló de no acumular mucha riqueza y no acabar ni violar los derechos sociales.