Más de 47 millones de italianos elegirán entre hoy y mañana en las urnas entre una nueva política representada por el Partido Demócrata (PD) y la cara nueva de Walter Veltroni o volver a lo conocido y repetir el gobierno del conservador Silvio Berlusconi.
Los últimos sondeos que pudieron publicarse en Italia, con datos de hace dos semanas, daban al Pueblo de la Libertad (PDL) —la formación política creada por Berlusconi para estos comicios generales— una ventaja de entre cinco y ocho puntos sobre su principal adversario.
Sin embargo, Veltroni aseguró en sus últimos mítines que esta distancia ha desaparecido y que su formación está a un paso de ganar las elecciones.
Los analistas se muestran algo escépticos sobre lo que sería un espectacular avance del PD, pero advierten de que el particular sistema electoral para el Senado, que concede premios de mayoría según los resultados a nivel regional, podría generar un empate o llevar a una mínima diferencia. Por ello, los dos principales candidatos a presidente del Gobierno jugaron el viernes sus cartas al anunciar sus últimas promesas electorales para intentar rascar algunos votos de los indecisos, que llegarían al 30%, según las encuestas.
Los dos aspirantes apostaron por aliviar el bolsillo de los electores y, así, mientras Veltroni prometió fondos para aumentar pensiones y salarios, Berlusconi anunció la progresiva desaparición del impuesto de circulación.
Los grandes perdedores de este dualismo serán los pequeños partidos que, si con el sistema de coaliciones conseguían colocar a sus representantes en el Parlamento, ahora corren el peligro de quedarse fuera. Algunas de estas formaciones no lograrán pasar la barrera del 4% en la Cámara de los Diputados. Roma, EFE