EMILIO LAMARCA ORREGO, director de Asuntos Culturales de la Cancillería de Chile. Vino al Fitaz. Comenta la polémica de Bond.
“La Paz es una de las ciudades más lindas del mundo y he visto hermosas ciudades en mi trabajo por los cinco continentes”, afirma Emilio Lamarca Orrego, director de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, que llegó como invitado especial del Fitaz 2008.
En su visita, el diplomático trabajó en el borrador de un acuerdo bilateral para intercambio y refuerzo de bienes culturales con Pablo Groux, viceministro de Desarrollo de Culturas.
Este nuevo acuerdo cultural, ¿se enmarca en la agenda binacional boliviano-chilena?
El tema cultural está, de hecho, no sólo en la agenda binacional sino en la prioridad de las relaciones entre Bolivia y Chile. Queremos crear las condiciones que den confianza a nuestros pueblos y la cultura es la herramienta que permite esa confianza. Tanto para el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes como para la Cancillería, Bolivia es de primerísima prioridad. Se trata de alcanzar la transculturización sin temor a decir lo que nos ha separado que es lo que ahora nos puede enriquecer.
¿Qué tópicos específicos consignará el acuerdo?
Programas comunes y planes ejecutivos de actividades concretas tanto en arte como patrimonio. Esto, en el marco de una comisión mixta de cultura que vamos a instalar y cuyo trabajo concluirá con la firma de un memorándum de entendimiento con un programa de actividades culturales. Esperamos que el acuerdo pueda firmarse hasta medio año.
Pese a ello, siguen las denuncias de usurpación chilena de la música y danza bolivianas.
Nuestras culturas son anteriores a las fronteras actuales por ello hay expresiones comunes. Yo me siento orgulloso que se bailen en Chile danzas bolivianas, me parece que es un punto de unión más que de división.
La filmación de la saga de Bond en Antofagasta ha sido polémica en Chile, ¿cómo se ha manejado a nivel estatal?
Creo que los países de la región debemos sembrar los frutos para que nuestros territorios sean atractivos para producciones internacionales, que ponen de manifiesto la belleza escénica con la que contamos. Desde que existe el audiovisual es muy frecuente que se filmen situaciones que ocurren en otros países en un tercer país y nunca ha sido conflicto para nadie. El hecho puntual fue la decisión de una persona (el alcalde Carlos López) de manifestarse. Él podrá ser libre para hacer aquello, pero en lo personal no comparto para nada.
¿Ha abierto heridas la ficción de que Antofagasta sea territorio boliviano en la película?
Puede haber individuos que, animados por una cosa así, vuelvan al pasado, pero el acercamiento de Bolivia y Chile no pasa por una película sino por un proceso de transculturización y confianza. Nuestros países están destinados al intercambio cultural y que se disipen las sombras chovinistas que sólo obstruyen la construcción de un futuro.
¿Cuando será Bolivia invitado de honor a eventos chilenos?
Ese es uno de los puntos del acuerdo. Estamos seguros que en la cultura, Bolivia y Chile podemos unirnos en un abrazo eterno.