El austriaco Hermann Rabitsch estará mañana en La Paz para participar en el proceso judicial contra dos de los presuntos homicidas de su hijo Peter, secuestrado y asesinado en Bolivia en enero del 2006 cuando llegó junto a su novia, Katharina Koller.
Rabitsch pide 30 años de prisión, la máxima pena que permite el sistema judicial boliviano, para Ramiro Milán Fernández y Wilfredo Alanes Pérez. Ambos están acusados de asesinar a Peter Kirsten Rabitsch, de entonces 28 años, su novia Katharina Koller, de 25, y al español Rafael Hernández, de 33, después de raptarlos para robarles el dinero de sus cuentas bancarias.
Poco antes de iniciar el viernes su viaje a Bolivia, Rabitsch aseguró que ver a los dos presuntos criminales ante el juez supone un "cierto alivio", aunque recordó que su hijo "no va a volver por ello a la vida". Aun así, insistió en que llevar a prisión a los asesinos se ha convertido en el "gran proyecto" de su vida.
Rabitsch destacó dos razones: primero, que el mundo, o al menos Bolivia, vea que no se puede delinquir impunemente y, segundo, advertir a otros turistas para "que sepan de esta historia y quizás así se salven vidas".
El padre del austriaco asesinado afirmó que, pese a la dureza que supone participar en el juicio, acudirá porque ha trabajado en ello de forma ininterrumpida durante los dos últimos años. "Si las familias no nos hubiéramos esforzado en ello, no se habría llegado tan lejos", aseguró Rabitsch, en referencia a que sólo por pesquisas de un investigador privado israelí se encontraron los cadáveres de los jóvenes.
El caso conmocionó a la opinión pública austriaca y abrió un debate en Bolivia sobre la corrupción policial. Viena, EFE