Tarija no fundó Bolivia. Si bien participó desde un primer momento con su sangre y coraje en la lucha por la independencia, no fue parte del acto jurídico fundacional de 1825. Se adhirió a ella un año después en ejercicio de su legítimo e inalienable derecho de autodeterminación incorporándose a la decisión tomada por cinco regiones hermanas: Chuquisaca, La Paz, Santa Cruz, Potosí y Cochabamba. Lo hizo plenamente con su riqueza humana, cultural y geográfica que se extendía desde los ricos valles interandinos hasta las profundidades del Chaco y del norte argentino.
Desde entonces participó activamente en todos los acontecimientos de la construcción nacional. Primero, en la Guerra del Pacífico; luego, en la defensa del Chaco. Y cuatro de sus hijos condujeron en períodos constitucionales los destinos de Bolivia desde la Presidencia de la República.
Tarijeños formaron parte en primera línea del liderato de los dos hechos políticos, económicos y sociales más trascendentes de nuestra historia: la Revolución Nacional y la instauración de la democracia.
Hoy, sus inmensos reservorios de gas junto al potencial de Chuquisaca, a las riquezas mineras de Potosí y occidente y a la agricultura moderna de Santa Cruz, entre otras, garantizan el salario de Bolivia y su desarrollo en el siglo XXI y viabilizan la existencia nacional con la oportunidad histórica de incorporarse como actor de primer nivel en el comercio globalizado. Porque globalización sin nación es una nueva forma de dominación.
Tarija protagoniza hoy la revolución autonómica de carácter irreversible. Debe quedar claro para propios y extraños, y particularmente para el Gobierno, que lo hace en el mismo espíritu y ejercicio de sus derechos legítimos e inalienables de autodeterminación de 1826. Esto quiere decir, una voluntad invariable de pertenencia a Bolivia en el marco de modernidad del nuevo Estado boliviano autonómico y democrático del siglo XXI que estamos construyendo. En este 15 de abril, fin de una era para el departamento y comienzo de otra, la “muy Leal y Fiel”, con la misma puntualidad histórica, se reafirma en sus valores y en su identidad y vocación propias dentro del conjunto nacional.
*Himno del departamento de Tarija.
“Esto quiere decir, una voluntad invariable de pertenencia a Bolivia en el marco de modernidad del nuevo Estado boliviano autonómico”.
**Jaime Paz Z. es ex presidente de la República.
La vulnerabilidad de niñas y niños
La inseguridad económica y ciudadana que afrontamos en Bolivia agudizan día tras día los problemas sociales que enfrentamos, creando situaciones degradantes y de extrema pobreza que no garantizan el derecho a la vida, educación, salud y a una vivienda digna para uno de los grupos más vulnerables de la población: el de los niños y niñas.
Atentados contra Santa Cruz
Los atentados que se provocan contra Santa Cruz son alevosos. Lamentablemente los alienta el propio Presidente, con acusaciones infantiles y fantasiosas, y su atildado Vice, que se ha dedicado a la provocación con aires académicos cuando ha visto que no a todos los bolivianos se les puede meter los dedos en la boca con sólo hablar disparates.
El complejo antipaceño
Tomo prestado el título de una obra del gran teólogo suizo Hans Urs Von Balthasar, El Complejo Antiromano, en la que identificaba el surgimiento de una corriente por la que sectores incrustados en la Iglesia Católica, y alentados desde afuera, se ocuparon, y aún lo hacen, de atacar al centro de la Iglesia que es Roma.
La dura batalla de Tarija
La inmigración que está recibiendo Tarija desde el interior del país representa un desafío cultural muy grande, que los tarijeños están enfrentando con preocupación. Alguien acuñó la frase: "Conozca a los chapacos, por lo menos uno, antes de que se acaben".